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Combatir la deserción escolar es otro desafío para Chubut

La deserción escolar comienza a exhibirse como un problema de urgente atención en Chubut. Si bien desde el Ministerio de Educación niegan que sean unos 30 mil los estudiantes que han salido del sistema desde 2019. Directivos de escuelas consultados por El Diario, revelan que ese número no está alejado de la realidad. Asimismo, datos relevados por AzM Radio, muestran una creciente preocupación en la comunidad educativa, tanto padres como docentes.

La falta de continuidad educativa, afecta el vínculo con la escuela, pero también lo hace la dispersión de alumnos en diversos espacios por falta de mantenimiento de los establecimientos, la falta de conectividad durante la pandemia para mantenerse en el sistema y la crisis socioeconómica que enfrentan muchas familias producto de la pérdida de empleo.

Efecto pandemia

Sin dudas la pandemia ha sido un factor determinante para que muchos estudiantes queden fuera del sistema, pero los problemas en cuanto a la falta de continuidad educativa Chubut son de larga data.

“Hay desánimo, tenemos estudiantes que vienen de muchos años de medidas de fuerza que llevan a la inconstancia en el vínculo con la escuela”, advierte Fernanda Contín, psicóloga y tutora de secundario.

A esa situación que vienen arrastrando los alumnos de Chubut, que afecta su vínculo con la escuela, se adhirió el confinamiento por la pandemia. En muchos casos los estudiantes no pudieron acceder a sus clases durante todo 2020 por falta de conectividad, y ahora se resisten a volver a las aulas

Otro factor que no se puede soslayar es la situación socioeconómica, producto que desde hace algunos años ha aumentado el desempleo, lo que se ha visto incrementado por efecto de la pandemia.

“Hay chicos que asisten sin comer”, afirma Contín al tiempo que se pregunta “¿Hasta dónde podemos exigirles?”.

Trabajar para vivir

Uno de los testimonios que respalda este concepto es del director de la Escuela de Pesca de Puerto Madryn, Pablo Sappa, quien señaló que el caso de ese establecimiento educativo, se ha observado que muchos estudiantes, “debieron salir a trabajar por la pandemia” y transitan una trayectoria académica “intermitente”.

En diálogo con AzM Radio, advirtió que «la situación es compleja y difícil y requiere una atención permanente» y precisó que «tenemos cerca de 520 alumnos; un alto porcentaje están vinculados, pero hay otra cifra alta de ‘intermitentes’».

“Por suerte, tenemos poca deserción en los cursos bajos, y en los altos hubo muchos chicos que, durante la pandemia, tuvieron que salir a buscar trabajo; la situación económica apretó, son chicos ‘grandes’ que cursan la Tecnicatura, y hablamos de 8 estudiantes de un total de 32, por lo que tienen una trayectoria intermitente: asisten a la escuela y se conectan, pero por debajo del 70% exigido”, por el Ministerio de Educación de la Nación.

Más demandas, menos respuestas

“La pandemia sobredimensiona las problemáticas sociales que ya existían, y las situaciones que eran difíciles se volvieron extremas. Hay núcleos familiares muy complicados que tienen que generar respuesta a demandas que antes se podían sostener. Hay una caída de los estratos sociales medios hacia los bajos y están sosteniéndose en base a ayudas del gobierno y ‘changas’”, apuntó el director escolar.

Lejos de la presencialidad

“Esto de la ‘presencialidad’ es una mentira porque el mismo protocolo dice que se tienen que seguir sosteniendo las distancias”, advierte Sappa.

En sintonía se expresaron otros directivos de escuela que pusieron sobre la mesa otro problema que afecta a la Educación, la falta de espacios adecuados para el dictado de clases, debido a que hay establecimientos con serios problemas edilicios irresueltos.

En Comodoro Rivadavia, dos establecimientos educativos aún no pueden regresar a la presencialidad ni dictar clases virtuales por problemas de infraestructura y de conectividad. Se trata de las escuelas 115 y 7.704.

Puerto Madryn exhibe algunos casos similares, la 750 desde hace varios años tiene problemas edilicios, y en este momento solamente hay 7 aulas, para nueve cursos, por lo que se reinventan permanentemente para funcionar.

En el caso de la Escuela 736, funciona gracias a la solidaridad de la UTN que le presta seis aulas para que los estudiantes puedan asistir a clases.

Estas situaciones se repiten en Trelew, Esquel e incluso en el interior profundo de Chubut, en muchos casos las obras de reparación que requieren las escuelas para funcionar ya se iniciaron, pero el tiempo que demandan tienen consecuencias dramáticas.



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