guido-cannetti-se-juega-todo-en-la-que-puede-ser-su-ultima-pelea-en-ufc,-pero-no-le-teme-al-retiroDeportes 

Guido Cannetti se juega todo en la que puede ser su última pelea en UFC, pero no le teme al retiro

El peleador argentino de artes marciales mixtas (MMA) Guido Cannetti vuelve a pelear en UFC este sábado 28 de agosto en lo que podría ser su último combate dentro del octágono más famoso. Y lo sabe. El Ninja no le esquiva a esa incómoda realidad: tiene 41 años y dos derrotas al hilo. Una tercera consecutiva podría significar que lo desvinculen.

“Si este sábado pierdo en UFC me voy a retirar por una cuestión de que me van a echar por la edad y porque perdí tres peleas seguidas. Pero quiero retirarme en lo más alto. Ya me probé mucho. Eso sí: si gano voy a seguir pensando en escalar hasta salir campeón, como hice siempre”, le dice en este sentido a Clarín.

Cannetti asegura que se siente bien y que la edad nada tiene que ver con un posible retiro.

“Cuando sienta que no puedo rendir con chicos de veintipico o treinta años, que vea que no tengo ni la fuerza ni la velocidad de antes, ahí sí va a ser el momento de que me retire aunque esté ganando. Ahora quiero ganar, pelear, y si sigo ganando voy a darle hasta que decida que mi tiempo se terminó. Mientras siga sintiéndome como ahora voy a pelear”, sigue.

El argentino iba a chocar con Mario Bautista pero este dio positivo de covid-19 y por eso entró Mana Martinez con poco tiempo de anticipación. El rival de Cannetti hará su debut en UFC tras perder en el reality “Dana White’s Contender Series“, que busca talentos para firmar con la compañía.

Previo a este sábado, Guido fue noqueado por el mongol Danaa Batgerel en UFC 248 en el T-Mobile Arena y anteriormente había sido finalizado por el ecuatoriano Marlon “Chito” Vera en el desembarco de la franquicia en la Argentina, en noviembre de 2018.

Cannetti entrenó íntegramente en la Argentina para el choque, algo que en los últimos no había hecho ya que se iba unos días antes al gimnasio Alpha Male de Estados Unidos para intensificar la preparación y probarse.

Antes del choque habla sobre lo mal que lo pasó en la pandemia al no poder abrir su gimansio de Lanús, Our Town MMA, cómo se las rebuscó y qué se vendrá en su futuro.

-Peleaste la última de UFC en marzo del año pasado y justo llegó la pandemia. ¿Cómo la pasaste?

-Yo llegué de afuera y no era obligatorio el aislamiento al volver. A los dos días que llegué se decretó la cuarentena y ahí sí tenías que encerrarte dos semanas después de venír de otro país. Un vecino me denunció y ya no pude ir más al gimnasio. Empecé a entrenar en casa y a ver qué podía hacer. Mis vecinos no me querían mucho porque parecía que tenía el motor de un camión prendido… Y mis dos hijos me ayudaron mucho (se ríe). Es que nosotros tres encerrados en un departamento de tres ambientes… Era una locura.

Empecé a trabajar de otras cosas -continúa-, hice de todo porque no quería quedarme quieto. Tampoco dejé de entrenar nunca, le pegaba a una columna en mi casa con los guantes. Un día fui al gimnasio y agarré pesas, bicicleta fija y otras cosas que me llevé a casa. Entrené como siempre, eso fue lo bueno. Me salió una pelea en septiembre y no pude ir porque se me había vencido la visa de trabajo. Igualmente, tampoco creo que me hubieran dejado irme en ese momento”.

Pero destaca, al final, lo que logró hacer en esos tiempos difíciles. “Cuando pude empezar a ir una vez por semana al gimnasio, me juntaba con mi hermano a entrenar, los dos solos, y hacíamos lo que no se podía hacer de a uno. A medida que se pudo abrir más agregamos días con grupos reducidos. También di clases particulares, que antes no estaba dando. La verdad que la cuarentena fue una locura pero me ayudó mucho a reorganizarme en muchos sentidos. No la padecí como otros deportistas quizás”.

-Por lo que contás, trabajaste de otras cosas por no poder abrir el gimnasio…

-Se nos complicó. Gracias a Dios, el dueño de mi local es una persona de primera y no me cobró el alquiler por esos meses que hubo pandemia. Con ese tipo me tengo que sacar el sombrero. Y después no me importaba de qué, lo único que quería era hacer algo. Con un amigo que tiene un bar me saqué un permiso y me moví haciendo delivery, vendiendo. Y la verdad es que me gustó porque me di cuenta de que si me pasa algo tengo otras herramientas para generar dinero y que me puedo desenvolver. No me importa verme de otra manera que no sea como un peleador. Algunos me decían ‘no, cómo vas a hacer eso‘. A mí no me importa nada y salgo a ganarme el pan de cualquier forma.

-Con dos chicos chiquitos tenés que salir…

-Sí, porque la obra social, las escuelas, todo me seguían cobrando. Había que pagarlas, había que pagar las expensas del edificio, que no son baratas. Los colegios tampoco son baratos y seguían por Zoom. Tuve que trabajar para mantener por lo menos lo básico de mi casa.

-Vamos a lo que viene. ¿Sentís más presión por llegar de dos derrotas al hilo?

​​-No, porque sé de dónde vienen las derrotas. Hice algunos cambios. Fueron todas equivocaciones mías, no fue problema de técnica u otra cosa. Fueron problemas físicos y mentales. No me molesta haber perdido, eso pasa siempre: hasta en un gimnasio te pueden noquear. Pero me precipité en la pelea anterior.

Cannetti explica a la vez que recapitula: “Le venía pegando y le dolía. Amagué a su pierna y se movió para el otro lado, contrario a lo que venía haciendo. Y tiró la otra mano porque le dolía la pierna y no me di cuenta. Después, yo fui como un tren a la mano de él pensando que se iba a quedar quieto como en las anteriores, pero se movió y no lo pude leer. Era una pelea que casi la tenía ganada porque le había roto la pierna. Después le dieron seis meses de licencia médica por lo que le pegué y yo a las dos semanas pedí que quería pelear de vuelta y que me había quedado re caliente. Lo tomo como errores míos, no como que perdí porque el otro era mejor que yo. No me desanimo para nada, cada vez estoy más enojado y con más ganas de ganar que nunca.

-Te cambió el rival con poco tiempo de anticipación. ¿Cambia algo eso?

-La verdad que no me importa. Sí lo miré porque tengo que cambiar algunas cosas y ver qué hace bien y qué mal. Pero cuando entro a pelear, peleo. Y la verdad es que nadie pudo hacer su juego conmigo. No es que me ganaron y fueron superiores, fueron todos errores míos para que me ganaran, todas situaciones inesperadas. Lo miré para saber qué tengo que ajustar de la estrategia, pero más o menos es parecida de la anterior.

-¿Cómo fue el campamento? Te pregunto porque antes estabas en la Argentina y complementabas en Alpha Male.

-Siempre hice una parte acá y otra en Estados Unidos para ver cómo estoy de nivel y estar descansado, pero extraño mucho a mis hijos. Ya es insostenible la distancia tanto para mí como para ellos, más que nada para el más chiquito, que es muy pegado a mí. Además, por el problema económico que tenemos, con el dólar a 180 pesos, me era imposible irme a Estados Unidos y pasarla bien. Uno por más que gane plata y todo… Esta puede ser mi última pelea y no puedo ir a gastar plata porque sí para entrenarme mejor.

“Entonces preferí quedarme en la Argentina y entrenar con Luciano Correa jiu jitsu (sic), que es el mejor de la Argnetina y a nivel mundial es casi uno de los número uno -profundiza el Ninja-. Y con el Picante (Nicolás) Ryske, que es amigo mío y compartimos muchos entrenamientos y tiene muchos peleadores de striking. No sentí la diferencia con irme a EE.UU. No iba a hacer ningún cambio propio, con 41 años no iba a mejorar más de lo que mejoré. Creo que me potenció mucho más estar en la Argentina, estar con mis hijos cerca y entrenar con mis amigos. Y que se dediquen a entrenarme a mí y no a todo un equipo.

-¿Nunca pensaste en radicarte afuera?

-Me dediqué toda la vida a esto y a dar clases. Hay otros que tienen que trabajar de otra cosa para poder entrenar y no ven otra salida que irse de este país para buscar su sueño, y no lo veo mal. Yo hice toda una vida en esto, entré a UFC con 34 años y ya estaba hecho. Soy demasiado argentino, me propusieron muchas veces irme afuera pero no puedo. Quiero a mi familia, a mi mamá y mi papá, mis hermanos, la familia de mi mujer. Todo lo que tengo en la Argentina me gusta y no sacrificaría, por más plata, los sentimientos. El dinero es buenísimo tenerlo para hacer lo que uno quiere y disfrutar, pero no puedo alejarme de mis afectos.

La escena local y su hermano en UFC

Cannetti dijo que en la Argentina está muy difícil entrenar y pelear MMA “por el tema económico”. “Los peleadores no tienen más ganas de entrenar porque gastan más plata que la que ganan en una pelea. La situación económica del país no ayuda. Nunca ayudó al deporte y ahora ayuda mucho menos”, analiza.

Según cuenta, esta vez él tuvo el apoyo de gente amiga que le dio una mano y del intendente de Merlo (Gustavo Menéndez) que “conoce mi esfuerzo y sacrificio”.

“Pero porque yo hoy soy Guido Cannetti, pero si hubiera sido Juan Pérez no me hubieran ayudado y todo hubiera sido más difícil. Por eso entiendo a la gente que se va. Tiene que trabajar para vivir y no puede entrenar y hacer un esfuerzo para cumplir un sueño. Si tenés familia no lo podés hacer“, se extiende.

Además, dice que los peleadores de Argentina “tienen muchas condiciones, mucho talento”. “Estamos viendo que se van afuera y ganan y ganan. Cada vez mejorando más, pero si no apoyamos al deporte argentino no vamos a llegar a ningún lado”, concluye al respecto.

En cuanto a su hermano Bruno, también peleador de MMA y campeón de Combate Américas, se rumoreaba que estaba por fichar con UFC, pero aún no hay novedades. “Creo que UFC ya lo vio, lo quiere o le gusta como peleador. Es como tapar el sol con la mano porque Bruno igual ilumina”, dice Guido.


Bruno Cannetti junto a su hermano Guido. Foto archivo.

También aseguró que cada vez que peleó su hermano afuera “desvastó a gente que venía invicta“. “Con el último que peleó era campeón y tenía 18 peleas ganadas y una perdida, le había ganado a todos los de Combate y a gente de UFC… y Bruno lo reventó”, asegura.

Cannetti cuenta que iba a concretarse una pelea entre su hermano y otro peleador en UFC, pero como necesitaban pactar el duelo cinco libras más arriba porque Bruno no estaba en peso, el otro lo rechazó.

“Ahora ese rival pelea contra una persona que va a peso pactado en 150 libras con otro que viene de perder dos veces. Me quiero imaginar que el rival tuvo mucho miedo porque también me comentó en Instagram y cuando vi que eligió otro peleador le hablé y ya lo había borrado. Se nota el miedo que tiene”, dispara.

MC

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