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El Gobierno advierte una baja participación en las PASO y teme que afecte al Frente de Todos

El Olivosgate provocó un cimbronazo en el Gobierno cuando parecía tener afinada la estrategia de la campaña y buscaba instalar la agenda de la reactivación. A tres semanas de la elección, en la Casa Rosada trabajan por dejar atrás el escándalo y al mismo tiempo redoblan esfuerzos para achicar el margen para seguir perdiendo votos. Con esa premisa, un eventual alto nivel de ausentismo en las PASO es hoy una de las grandes preocupaciones que tienen los estrategas de la campaña oficialista.

El alto nivel de participación en las elecciones presidenciales de 2019, en las que Alberto Fernández derrotó a Mauricio Macri, no es un antecedente que desactive el combo que, entienden los funcionarios, confluye para esperar un alza del ausentismo: la pandemia, no sólo por el temor ante un eventual contagio, sino por el desgaste social y económico que provocó en la gente, el espejo de elecciones en otros países del mundo y un desencanto generalizado por la política son factores que advierten en los despachos oficiales.

Va a haber una baja seguro en el nivel de participación, intentaremos que sea menos de lo previsto”, admite ante Clarín un despacho en Casa Rosada, que detalla los esfuerzos que viene haciendo el Gobierno desde la Secretaría de Medios, a cargo de Francisco Meritello, para concientizar a la gente sobre la necesidad de ir a votar.

“Hace más de un año y medio que nos estamos cuidando. Y lo vamos a seguir haciendo. Yendo a votar, también estamos cuidando la democracia”, es la leyenda, resaltada, que refuerza la intensa campaña en gráfica, radio y televisión que recuerda a los ciudadanos cómo proceder para ir a votar el 12 de septiembre.


“Yendo a votar también estamos cuidando la democracia”, es uno de mensajes en los avisos que sacó el Gobierno convocando a no faltar en las PASO.

En los avisos se recuerdan las medidas de prevención adicionales dispuestas por la Cámara Nacional Electoral y se dan garantías de que no habrá desbordes: entre otras cuestiones, precisa que a las personas mayores se les dará prioridad para votar entre las 10.30 y las 12.30, y que en todo momento se podrá apelar al “Facilitador sanitario”, una nueva figura a las autoridades del centro de votación que dispondrá medidas de cuidado excepcionales para evitar contagios.

También se hace especial hincapié en que, ante la ampliación de la cantidad de escuelas habilitadas para descomprimir, los ciudadanos deben consultar al padrón antes del domingo de la elección, ya que en muchos casos se produjeron cambios.

Si bien la campaña publicitaria tiene mucho de institucional, ya que fue hecha a pedido de la Dirección Nacional Electoral, que está bajo la órbita del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, la referencia al “cuidado” de la democracia tiene un condimento político: una de las banderas de Juntos por el Cambio de cara a las Legislativas gira en torno a la necesidad de ponerle un límite al oficialismo y evitar una mayoría automática en el Congreso.

Las cifras de la primera elección importante del año, las legislativas provinciales en Salta de hace diez días, no ayudan para mantener el optimismo: votó apenas el 64% por ciento y un 13% lo hizo en blanco, lo que achicó el espectro de votos positivos.

Para el Gobierno, sin embargo, “no son casos comparables”, dado que se trató de una contienda provincial. Sin embargo, estiman que habrá una merma en relación a 2019. “Esta es una Legislativa, que mucha gente interpreta que no mueve el amperímetro. Por eso creemos que es probable que haya una baja, a pesar de todo lo que se está haciendo con el protocolo sanitario para garantizar que será seguro ir a votar”, aporta otra encumbrada fuente.

¿De cuánto será la baja en la participación? La vara que utilizan los especialistas para sacar el cálculo tiene que ver con el porcentaje de las PASO 2019, donde se alcanzó el 76,4%, y no tanto el 80,8 de las generales, ya que fue un contexto en el que el por entonces gobierno de Macri centró sus esfuerzos para convocar al voto con el objetivo de forzar a un balotaje.

Hasta el momento, el récord de ausentismo en las Legislativas a nivel nacional se registró en 2001, cuando a nivel nacional se acercó al 26%, en medio del “voto bronca” que cosechó casi un 20 por ciento de votos en blanco y nulos. En el Gobierno evitan dar números en público, pero temen que el ausentismo oscile en ese nivel.

Cómo se repartirá el porcentaje de los que vayan a votar es otro interrogante. Tras la enorme expectativa que había producido -según reflejaron las encuestas- Alberto Fernández cuando asumió, por su discurso antigrieta y las promesas de reactivación económica previas a la pandemia, el escenario puede ser diferente para el Frente de Todos.

Si bien el peronismo a partir de su maquinaria electoral y su despliegue en el territorio suele sufrir menos la merma en la participación que otras fuerzas, el alto índice de rechazo que acumula la gestión, superior en relación a las variantes opositoras, hace que en el oficialismo se piense en un operativo para comprometer a todos los que estén dispuestos a votar a la boleta que encabeza Victoria Tolosa Paz.

“Tenemos que asegurarnos que los nuestros vayan todos y que los de enfrente en lo posible se tomen el domingo”, es la reflexión que hace un ministro de los que (para Cristina) “funcionan” y dialoga con los intendentes del Conurbano para aceitar el aparato. La premisa es que de ese 30 por ciento de votante duro kirchnerismo, que reflejan sondeos oficialistas y opositores, no haya bajas. De todos modos, para ganar, el Gobierno deberá reconquistar al menos una porción de los independientes y de clase media que convenció en 2019. Faltan, se atajan, tres semanas.

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