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Pechito López: “Me siento completamente realizado con mi carrera, Le Mans era lo que más anhelaba”

Pechito López se dio el gusto el pasado domingo de levantar entre lágrimas el trofeo de las míticas 24 Horas de Le Mans, que conquistó junto al británico Mike Conway y el japonés Kamui Kobayashi, con quienes comparte el Toyota 7 del equipo japonés, con base en Alemania. Poco más de tres días pasaron ya desde ese inolvidable triunfo, pero el cordobés aún tiene a flor de piel las sensaciones que le dejó su actuación en la carrera francesa, una de las más tradicionales y demandantes del Mundial de Resistencia.

De vuelta en su Río Tercero natal -llegó el martes y se aisló en su casa para cumplir con la cuarentena que exige el protocolo vigente en el país-, se prestó a una charla virtual con Clarín y reconoció: “Cuando pienso en la victoria, todavía se me pone la piel de gallina. Mi cuerpo sigue emocionado, pensando en todo lo que fue esa locura y el camino que me llevó a conquistarla. Fue muy especial.”.

Le Mans es la frutilla de la torta de mi carrera. Ganar esta carrera es lo que anhelaba y me faltaba para sentirme completamente realizado a nivel deportivo. No hay dudas, es por un buen margen lo más importante que he logrado. Alguno me podrá decir ‘Pero tenés cuatro títulos mundiales’. Esto lo supera todo”, comentó mientras disfrutaba unos mates, una costumbre argentina que nunca olvidó, a pesar de estar instalado desde hace años en Europa.

“Con mi señora siempre somos muy materos. Lo primero que hacemos a la mañana es compartir unos mates. Es una de las cosas que por ahí me hacen extrañar Argentina”, contó relajado.

-Ya tenés varios años en Toyota. ¿Pudiste introducir la tradición el mate en el equipo o alguna otra costumbre de nuestro país?

Hace tiempo que no lo hago, por el tema de la pandemia, pero antes sí, llevaba el mate y les hacía probar a alguno. Primero me miraban rato, porque veían la yerba verde, y me preguntaban qué estaba tomando. Yo les decía que era como un té verde y les hacía probar. Pero más comparto el asado. En Mónaco, tengo un amigo que juega al rugby en Niza, Martín Freytes, y él consigue carne o cortes argentinos. Así que muchas veces hago asado para mis compañeros de equipo en la terraza, en un asador eléctrico, que es lo que puedo usar, y les encanta.

-Compartís muchas horas con Mike y Kamui durante las carreras y por lo que contás, también afuera del equipo. ¿Cómo es la relación con ellos?

Tenemos una relación casi de hermandad. Somos muy unidos, justamente porque compartís un auto y aprendés a confiar muchísimo en la persona que tenés al lado. Es mucho tiempo de trabajo juntos y ya conocemos los puntos fuertes y altos de los otros. Eso es importante, porque por ahí puede pasar que llegás al fin de semana y no estás al cien por ciento y dependés de tus compañeros de equipo, que te salvan la carrera. Y esas es una de las cosas que más me gustan de las carreras de resistencia. Eso de establecer una relación tan fuerte con tus compañeros y saber que cuando no estás arriba del auto, hay alguien tan bueno o mejor que vos defendiendo el equipo.

-¿Compartir con ellos la victoria de Le Mans la hizo más especial? Porque se te vio muy emocionado al final de la carrera.

Le Mans es tan difícil de ganar. Se corre una vez a la año y no son tantas las oportunidades que uno tiene. Por todo lo especial y todo lo mítica que es, creo que es un objetivo muy grande para cualquier piloto. Esta vez se hizo mucho más intensa encima, porque faltando seis horas empezamos a tener un problema que había tenido ya el auto 8 en Monza y que es bastante importante (NdR: Fue en el sistema de abastecimiento de combustible) y en ese momento se me vinieron los fantasmas de los últimos dos años. Se sufrió mucho en las últimas horas y después en los últimos 20 minutos me empecé a emocionar. Se me llenaron los ojos de lágrimas, no lo podía evitar. Y obviamente la explosión de cuando terminó la carrera. Me quebré porque también lo veía a Mike muy emocionado, a Kamui también. Y a todo el equipo, incluso los del auto 8, porque sentían que lo merecíamos y habíamos sido los dignos ganadores de la carrera. Por todo eso fue especial.

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