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El “otro Rodríguez Larreta”: Augusto, el hermano asesor que hace gestiones para el jefe de Gobierno

Su doble condición de hermano y asesor informal sin membrete, como lo perciben en los circuitos del círculo rojo, hizo que en los últimos meses, en plena crisis sanitaria, su teléfono se haya plagado de ofrecimientos de supuestos proveedores de vacunas contra el COVID. Juran en su entorno que fueron casi medio centenar las ofertas que le llegaron para venderle a la administración porteña, pero que no gestionó ninguno de esos pedidos. Dicen que prefirió no meterse.

“Lobbista”. Así se define en privado Augusto Rodríguez Larreta, el hermano del jefe de Gobierno que se dedica desde hace años a las relaciones públicas, que se sienta en algunas de las mesas más selectas del poder empresario y que opera para Horacio Rodríguez Larreta en gestiones puntuales que el alcalde prefiere delegar.

“Es un lobbista simpático, muy seductor, con una agenda muy interesante“, lo define un histórico dirigente del PRO que habla a diario con el jefe de Gobierno y que en infinidad de oportunidades recurrió a sus servicios por consejo del futuro candidato presidencial: “Hablá con mi hermano”.

Ex gerente de Relaciones Institucionales del Grupo IRSA -un rol que lo obligó a cabildear en más de una oportunidad en la Legislatura-, ex vocero de los ex ministros menemistas Oscar Camilión y Roque Fernández, Augusto Rodríguez Larreta se volcó a las relaciones públicas mientras su hermano preparaba su proyecto político. Fundaron por entonces el Grupo Sophia, a mediados de los ’90, el think tank liberal que aportó al PRO a un grupo de funcionarios en sus inicios.

Más sibarita y mucho menos estructurado que su hermano -viajó este fin de semana a escalar al sur del país-, el mayor de los Rodríguez Larreta se incorporó recientemente a la mesa de armado político del jefe de la Ciudad por pedido del propio jefe de Gobierno, según confiaron fuentes oficiales.

Es uno de los tantos ámbitos que rodean a Horacio Rodríguez Larreta, un fanático de la conducción radial, y que lidera en los papeles Eduardo Macchiavelli. La figura del funcionario despierta, sin embargo, todo tipo de trascendidos internos. ¿La más taquillera? Que es una señal de que el jefe de Gobierno aún no se tomó del todo en serio su campaña presidencial.

Cuando ese proyecto se formalice, trasciende desde Uspallata, su hermano tendrá un papel más a las vista de todos. 

Es que en los últimos tiempos, según reconstruyó Clarín, hubo un debate familiar por el rol multirrubro del hermano del jefe de Gobierno: su asesoría informal despierta todo tipo de especulaciones. “Resuelve cuestiones”, sintetizan. “De todo tipo”, agregan. En diciembre pasado, por caso, le armó un almuerzo con empresarios de primera línea en el comedor de Uspallata. 


Augusto Rodríguez Larreta junto a su esposa la ex modelo Julieta Spina.

Fue quién acercó a la cúpula de la administración porteña, por ejemplo, al consultor Guillermo Seita, y tiene vínculo con dirigentes variados, como el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz: en la visita del verano, el jefe porteño durmió en la residencia del mandatario. Sin embargo, en el entorno del relacionista resaltan que no se mete en la gestión diaria, aunque sí colaboró en la crisis de los barbijos que sacudió al gobierno el año pasado, en plena pandemia. Tiene línea directa con funcionarios. De algunos es amigo, como de Federico Di Benedetto, el secretario de Comunicación y hombre de máxima confianza de Horacio Rodríguez Larreta.

Cuentan, además, que hay dirigentes que lo utilizan como mensajero de su hermano. “Con él, el mensaje llega bien, y tiene buena recepción“, aseguran.

Su último paso por la función pública fue en el Grupo Bapro, tras la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada. 

Antes, en los inicios del segundo mandato de Mauricio Macri en la Ciudad, trabajó junto al entonces ministro de modernización, Emilio Monzó: ocupó el lugar que dejó Álvaro González, que renunció a la gestión enemistado con el dirigente de Carlos Tejedor. Augusto Rodríguez Larreta haría lo propio al poco tiempo pero directamente con Macri, que aprovechó un descuido familiar y lo corrió. Habían sido amigos. Nunca más se frecuentaron, según trasciende, por chispazos entre el ex presidente y un reconocido líder de opinión vinculado al relacionista. Ahora, comparte rencores con su hermano contra el ex presidente.

Augusto y Horacio se criaron junto a Mariano, el menor de los tres -desinteresado por la política, se dedica a la medicina terapéutica-, junto a su padre, homónimo del jefe de Gobierno, un refinado dirigente del desarrollismo que trabajó para el gobierno de Carlos Menem -dejó el Ministerio de Defensa por el escándalo de la venta de armas a Croacia y Ecuador-, que tuvo un paso por la administración de la ex SIDE a fines de los ’80 e inicios del menemismo y que lo desaparecieron los militares en 1997 durante algunas semanas, mientras presidía Racing Club.

Según los registros oficiales, su último empleador formal es Cabaña Santa Sergia, un fabuloso negocio de herencia familiar dedicado a la “genética ganadera sustentable”. Comparte además media docena de sociedades comerciales con la familia, algunas de ellas con Bárbara Diez, ex mujer del jefe de Gobierno. Y asesora a un fondo de inversión extranjero con eje en el rubro agrícola y energético. 

Desde la separación de Horacio Rodríguez Larreta, a fines del año pasado, el vínculo con el hermano se acentuó aún más. El alcalde incluso se permite ahora reuniones nocturnas. Desde ese momento, comparten más tiempo juntos. Parte del fin de semana, el jefe de la Ciudad lo suele pasar en la casa de Augusto Rodríguez Larreta, en un barrio cerrado de zona norte. 

En alguna charla informal de los últimos meses, remarcan desde las oficinas porteñas, el hermano del alcalde planteó sus reparos a una interna local entre María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich: es, según explican, de los que cree que puede tener un costo alto.

Fue, por caso, el que pagó el jefe de Gobierno por el viaje a Brasil de fines de febrero junto a su hermano, en avión privado, por unos días de vacaciones lejos de la rutina. Los detractores de Augusto Rodríguez Larreta utilizaron esa escapada como un ejemplo para caerle encima. 

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