De Grondona a “Don Julio”: cómo logró su primera reelección y se quedó para siempre en la AFADeportes 

De Grondona a “Don Julio”: cómo logró su primera reelección y se quedó para siempre en la AFA

“Todos unidos debemos seguir como hasta ahora, deseando que el futuro del país se gobierne como el fútbol argentino, con la colaboración de todos los clubes”. La frase que utilizó Julio Humberto Grondona el día de su primera reelección como presidente de la AFA​, el 15 de abril de 1983, tenía un fuerte sentido político. Él, que había llegado en tiempos de dictadura, vislumbraba un futuro democrático y radical, su pertenencia partidaria. Era el comienzo de la transformación hasta ser “Don Julio”, quien se quedó 35 años en la calle Viamonte, hasta 2014, cuando su mítico poder había mermado, aunque ya fallecido su nombre quedó atado al escandaloso FIFAGate, del que no pudieron zafar sus socios políticos Joseph Blatter y Nicolás Leoz. 

Para entender la telaraña de poder que construyó Grondona, hay que empezar por contar que fue electo el 6 de abril de 1979. No era “el elegido” por el contraalmirante Carlos Lacoste, hombre fuerte del fútbol argentino, quien prefería a Rafael Aragón Cabrera, presidente de River​, mientras que los dirigentes del fútbol se habían encolumnado detrás de Ignacio Ercoli, titular de Estudiantes. Tras los acuerdos, el presidente de Independiente ​recaló en el sillón principal y los otros dos candidatos ocuparon las vicepresidencias.

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Fue clave en aquel momento la negociación de “Don Julio”, quien tenía 47 años, para la continuidad de César Luis Menotti​ como técnico de la Selección, en febrero de 1979. La última reunión fue el sábado 24, en el departamento del barrio Los Troncos de Mar del Plata de Osvaldo De Santis, presidente de Huracán. Además de Grondona, estuvieron Eduardo Deluca, entonces presidente de Defensores de Belgrano, y Humberto Capelli, de Racing​.

Esa capacidad de manejo en las negociaciones las profundizaría como presidente del ente rector del fútbol argentino, en especial en los primeros cuatro años de gestión, que le permitieron la primera reelección. Desde lo futbolístico, se fortaleció con el triunfo del equipo juvenil Sub 19 en Japón, liderado por Diego Maradona y comandado por el Flaco.

Sin embargo, dos años después, necesitó el primer espaldarazo de la dirigencia. Por un lado, la disparada del dólar a principios de julio puso en jaque la economía de los clubes; por el otro, las denuncias sobre la definición del descenso sobre el final del torneo, con acusaciones de Colón y Sarmiento sobre Próspero Cónsoli, presidente de Argentinos.

Ricardo Petracca, presidente de Vélez y tesorero de la AFA, alguna vez enojado con Grondona por la ligereza con la que ayudaba a los clubes que no manejaban bien su economía, fue un aliado desde el lanzamiento de los torneos infantiles (1983) hasta sus últimos días. Falleció en septiembre de 2015, un año y dos meses después que Grondona.

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El 14 de julio de 1981, Petracca anunció una cena para testimoniar el apoyo incondicional de los dirigentes. “Es preciso en estos momentos tan difíciles que hombres como Grondona sigan al frente del fútbol argentino”, afirmó. La cena se hizo el 24 de julio, en la confitería “Los Dos Chinos”.

Con los clubes en crisis, Grondona empezó a manejar el poder a gusto. Por aquellos años, el periodista Juan Presta era vicepresidente del Centro de Periodistas Acreditados de AFA (CEPA) y tenía una relación fluida con “Don Julio”. Cuatro décadas después, le cuenta a Clarín: “Cuando le presentaban un presidente nuevo, lo recibía, lo saludaba y le preguntaba cómo le habían dejado el club los que se habían ido, sobre todo si cambiaba de fracción política. Preguntaba cuánto necesitaban y le habilitaba una cuenta corriente en tesorería. Te daba la plata y nunca te la reclamaba, pero sabías que le debías un favor”. Los favores, asegura, se traducían en votos.

El éxito del juvenil de 1979 y la continuidad de César Menotti fueron importantes en la reelección de Julio Grondona.
Foto: Archivo Clarín

El principal operador de alianzas y del fortalecimiento del poder de Grondona en la AFA fue Deluca, el hombre de Defensores. Casualidades o causalidades de la historia, Marcelo Achile, actual titular del Dragón, es uno los principales aliados de Claudio Tapia​, quien el martes 19 será reelecto. Otra coincidencia entre aquella reelección y la actual: San Martín de Tucumán ​bramaba contra la AFA. Entonces, por una suspensión tras incidentes en un partido del Nacional 83. Ahora, por las definiciones de los ascensos y la suspensión de los descensos.

El 12 de abril, tres días antes de la reelección, Grondona ya tenía los votos necesarios. Todavía no se habían pronunciado Boca, Rosario Central, Estudiantes, Newell’s​, Temperley y dos ligas del Interior. El 15, en la Asamblea, ganó por unanimidad: 30 votos.

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Con el retorno de la democracia, en diciembre de 1983, estrechó lazos con sus antiguos correligionarios, más allá de algún cuestionamiento inicial, cuando circuló la versión de que podría ser reemplazado por Fernando Alfonsín, hermano de Raúl. Incluso sorteó sin problemas un pedido de intervención de Héctor Maya y Miguel Unamuno, diputados peronistas. “El gobierno constitucional no puede tener los mismos personeros que instrumentaron una política para el deporte durante la dictadura”, fundamentó Maya en su solicitud.

Su poder se potenció con la creación del Nacional B por pedido de Osvaldo Otero, subsecretario de Deportes, hijo de Edison Audino, un senador radical muy amigo de Grondona, que aflojó las tensiones con los clubes del Interior que pedían mayor participación nacional. Y además sostuvo a Carlos Bilardo como entrenador de la Selección, a pesar de los pedidos de destitución del gobierno radical, con la posterior conquista del Mundial de México 86​.

El 15 de abril de 1987 fue reelecto por tercera vez y por aclamación. En febrero de 1988, el Comité Ejecutivo de AFA lanzó su candidatura a una de las vicepresidencias de la FIFA ​(había perdido en 1984). El 23 de marzo le faltaban los apoyos de Perú y de Uruguay, que postulaba a Eduardo Rocca Couture, quien finalmente se bajó y habilitó ese lugar. El 30 de abril de 1988, en Buenos Aires, la Confederación Sudamericana de Fútbol confirmó su nuevo puesto, y la FIFA lo hizo en julio en el congreso de Zurich.

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La última reelección de Grondona, la octava, noveno periodo, fue el 18 de octubre de 2011. Fue una de las más picantes. Tuvo 46 votos a favor de los 49 posibles. A la Asamblea no pudieron ingresar los representantes de Vélez (Fernando Raffaini estuvo a punto de conseguir los avales para presentarse como candidato), Independiente y Atlético de Rafaela.

Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza, se atrincheró en la puerta de la AFA asegurando que él era el verdadero presidente porque tenía el voto de 52 clubes del Interior en una asamblea paralela. Como siempre, con el transcurso de los días, “Don Julio” logró disolver el conflicto.

Demasiada agua pasó bajo el puente desde su primera reelección en 1983, porque el negocio del fútbol se potenció y Grondona manejó sus destinos con los gobiernos de turno, cambiando incluso la cantidad de equipos en Primera División y el formato del Ascenso. En los últimos años, su poder empezó a mermar y encima quedó vinculado tras su muerte al FIFAGate. Falleció el 30 de julio de 2014, a los 82 años, ostentando sus dos cargos poderosos: presidente de la AFA y vicepresidente de FIFA. 

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