Gustavo Sáenz: un ex aliado de Massa que después coqueteó con Macri y ahora se acerca a Alberto FernándezPolítica 

Gustavo Sáenz: un ex aliado de Massa que después coqueteó con Macri y ahora se acerca a Alberto Fernández

Gustavo Sáenz no pudo -en verdad, no quiso- gambetear una parábola típica de la política criolla: para llegar a la cima del poder salteño, se despegó primero y tuvo que superar luego a su padrino y mentor.

El salteño cosechó casi el 54% de los votos y se convirtió en gobernador de Salta. Venció a Sergio Leavy, el peronista K, pero antes -en las PASO- derrotó a Miguel Isa, el dirigente que fue su lazarillo en la política.

Con 50 años, varias veces concejal, funcionario clave durante la intendencia de Isa, Sáenz se convirtió en 2015 en alcalde de la capital de esa provincia norteña y trepó, este domingo, hasta la gobernación, cargo que asumirá el 10 de diciembre próximo.

Mirá también

En el medio completó un ciclo sinuoso: ya siendo intendente electo, se aventuró como candidato a vicepresidente de Sergio Massa, una postulación si se quiere testimonial porque el duelo se centraba entre Mauricio Macri y Daniel Scioli.

Fue, en clave doméstica, un desafío a Juan Manuel Urtubey, el gobernador que ese año inició su tercer mandato y que había sido uno de los primeros mandatarios del PJ que, contra la voluntad de Cristina Kirchner, salió a respaldar a Scioli.

En rigor, Sáenz fue el candidato a intendente de Juan Carlos Romero, ex gobernador que trató en 2015 de volver a la butaca mayor provincial.

Bruno Screnci Silva y Fernando Straface, enviados de Horacio Rodríguez Larreta, este domingo con Gustavo Sáenz, flamante gobernador electo en Salta.

Ahora, Sáenz ganó la gobernación y Bettina Romero, hija del senador, se convirtió en la primer mujer electa para gobernar la capital salteña.

En la era Macri, cuando gobernadores e intendentes del PJ corrieron “en auxilio de los vencedores” y, según el léxico peronista, se quisieron “pintar de amarillo”, el salteño fue uno de los dirigentes que se arrimó a la Rosada, empatizó con Rogelio Frigerio y visitó más de una vez la Quinta de Olivos.

Fue una de las figuras más atractivas del club de intendentes de capitales provinciales cercanas al macrismo. Su condición de peronista operó, en un momento, como plus: la fantasía PRO de sumar a sectores del PJ no K.

Mirá también

Con el tiempo eso cambió. La marca Macri entró en crisis y el peronismo amigable ensayó otros formatos y ensambles. Así y todo, parada en medio de una provincia diversa como Salta, Sáenz construyó una sistema de alianzas multitarget.

En su abecedario político lo que menos abunda es la identidad K. Integró, como concejal, varias listas del Frente para la Victoria (FpV) pero desde 2015 se movió por los bordes, explícitos, de esa entidad política.

En este 2019, con Leavy monopolizando el sello Frente de Todos, y convertido en multicandidato, Sáenz logró más por rechazo a su rival que por virtudes propias, que sectores del PRO ligados a Horacio Rodríguez Larreta y del peronismo salteño que orbita a Urtubey, confluyan detrás de su figura.

Peronista pero no K será, junto a Juan Schiaretti, una rara avis en el mapa de gobernadores pero, a diferencia del cordobés, expresa su intención de habitar la galaxia PJ de la que salió presidente Alberto Fernández. Massa y el PJ salteño que celebra a Alberto oficiarán de corredores para facilitar esa sintonía.

En la PASO de octubre, le dio una paliza al Frente de Todos, donde compitieron, en la primaria, Leavy e Isa. En aquella elección, 35 días atrás, Sáenz juntó 43 puntos contra 31 del FdT. Este domingo, estiró la diferencia como si los votos de Isa hubiesen migrado a su favor.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Articulos relacionados