Rafael Grossi: el diplomático que aportó los primeros datos de la explosión del ARA San JuanPolítica 

Rafael Grossi: el diplomático que aportó los primeros datos de la explosión del ARA San Juan

El triunfo de Rafael Grossi es personal, pero también es una victoria para el país y para la saliente gestión de Cambiemos. Otro tanto se lleva la diplomacia argentina, que fue quien se puso a cuestas la campaña en las Naciones Unidas.

Pero ese logro tuvo que esperar. Su coronación ante el máximo organismo que vela por la seguridad nuclear, la Organización  (o Agencia) Internacional de Energía Atómica, que funciona en Viena desde 1957, es una carrera difícil, titánica, llena de obstáculos. Por empezar, al principio de la gestión Cambiemos, el gobierno se concentró en postular a la ex canciller Susana Malcorra a la Secretaría General de las Naciones Unidas, que al final obtuvo el portugués Antonio Guterres.

Es desaconsejable pelear por dos posiciones, ya que los cargos se negocian en función de intereses no sólo de las potencias mundiales sino con todo el universo de la Asamblea General. El mapa geopolítico de la cuestión nuclear está atravesado de varios conflictos: el de Irán, el de Corea del Norte, el de India y Pakistán, para tan sólo poner algunos ejemplos entre otros. El argentino sorteó todos. 

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En 2016, Argentina apoyó un nuevo período en la dirección de la OIEA del japonés Yukiya Amano, cuya renuncia y muerte este año aceleró la votación para cubrir la vacante de semejante puesto. Para entonces Grossi, que desde hace años está en la primera línea de contendientes, se aceleró la batalla. Su rival más dificil era el rumano Cornel Feruta, que ejercía como responsable interino de la OEIA tras el fallecimiento Amano.

Pero en 2017 hubo un episodio histórico que convirtió a Grossi en una figura popular. El mismo lo dice. Embajador ante Austria y también ante los organismos internacionales que tienen sede en Viena con esta gestión, contó que el episodio que más lo conmovió en su vida estos años años fue aquella respuesta que recibió a fines de 2017. La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTBTO) le manifestó tras su previa consulta que se había oído una explosión en la zona en la que se buscaba al submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, donde de hecho, a tan sólo 15 kilómetros se lo encontró en el fondo del mar al año siguiente. Fueron sus datos los que aportaron las primeras pruebas que luego se confirmaron lo ocurrido a la nave. 

El propio Grossi le contó en exclusiva a Clarín que aquel día de noviembre cuando una flota internacional de barcos ya comenzaba a buscar al submarino y a sus tripulantes se dirigió a las autoridades de la CTBTO, que tiene sede en la capital austriaca. Este organismo es el que monitorea que no se hagan ensayos nucleares en el planeta. Y lo hace a través de una red de detección global que involucra estaciones sísmicas, de radio nucleidos (isotopos que se generan después de las explosiones nucleares) y por ello también tienen estaciones hidroacústicas.

“Era pertinente contactar a a los técnicos expertos para determinar si en el cúmulo de información que regularmente las estaciones de este organismo van recabando (a nivel internacional) podía existir información para nuestra búsqueda”, explicó Grossi.

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En ese movimiento, Grossi fue recibido por Lassina Zerbo, secretario ejecutivo de la CTBTO, y por su equipo. Los mismos ofrecieron un análisis para la Argentina con información relevante en la zona a partir del 15 de noviembre de 2017 (día de la última comunicación del submarino desaparecido). Según los detalles a los que pudo acceder Clarín se transmitió lo siguiente.

Se buscó primero identificar la existencia de un evento singular, único, de cierta intensidad y corta duración dentro de las coordenadas geográficas que coinciden con el lugar en el que el ARA San Juan se comunicó por última vez.

Luego se hizo un análisis muy detallado que “limpia” la información de otros ruidos no relacionados con el mismo. Aunque ni el embajador Grossi ni las autoridades del CTBTO lo expresan así, la “anomalía hidroacústica” descrita por entonces por la Armada, era una “explosión”.

Conforme a ese informe técnico, el “evento” (del que habló la Armada) era consistente con otras explosiones sub acuáticas. Eso es lo que permitió determinar que casi seguro hubo una explosión no nuclear. La conclusión que se sacó es que hubo una onda acústica con una determinada velocidad que es consistente con una explosión bajo el agua de tipo convencional, es decir, no nuclear.  

Nacido en el barrio de Almagro hace 58 años, Grossi integró la primera camada de diplomáticos recibidos en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de esta última democracia es Embajador en Austria y Representante Permanente ante los Organismos Internacionales, con sede en Viena. Y había sido elegido para presidir en 2020 la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Fue presidente del Grupo de Países Suministradores Nucleares (NSG) por dos periodos (2014 a 2016) y facilitador para la cuestión del ingreso de la India y Pakistán al NSG. Fue presidente de la Conferencia Diplomática de la Convención sobre Seguridad Nuclear y Director General Adjunto de la OIEA Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. entre otros cargos.

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