Alberto F: mensajes con Macri y contraoferta por “ley Lacunza”Política 

Alberto F: mensajes con Macri y contraoferta por “ley Lacunza”

Un manual troll, atribuído a Marcos Peña, con indicaciones para atribuir a una conspiración del PJ el “cepo” de Mauricio Macri, llegó a manos de Alberto Fernández el domingo, horas antes que viaje a Madrid.

Ocurrió un rato después de que se conozcan, por TV, las medidas del Banco Central para limitar la compra de dólares. Fernández sabía, a esa hora, que se venía un control de cambio pero no tenía precisiones ni detalles sobre cómo sería.

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Además de intuir, lo sabía porque se lo había anticipado un funcionario que le dijo que habría “medidas” para evitar la fuga de dólares, pero no le detalló cuáles serían.

Alberto Fernandez dictando clases en la Universidad Camilo Jose Cela en Madrid. / Cèzaro De Luca

Según relató este martes en una sobremesa en Madrid, el candidato se molestó con el manual troll porque a la par de sus contactos con Macri para “colaborar”, veía los hilos de lo que creyó una operación para culparlo de la crisis.

“Hablamos pero no me consulta por las medidas, tampoco me las anticiparon por lo tanto no opino sobre lo que van a hacer”, se confesó ante sus compañeros de viaje que le preguntaron sobre la frecuencia de sus charlas con Macri.

Como parte de ese diálogo, tuvo conocimiento de antemano que se anunciarían medidas el miércoles y el domingo, pero no las conoció antes que el resto de los mortales: recién cuando trascendieron en los medios.

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Luego de la conferencia de Hernán Lacunza, el miércoles, opinó que hubiese sido oportuno dictar un feriado bancario, medida que hizo llegar pero que fue considerada innecesaria por la Casa Rosada.

El sábado, en una ronda de conversaciones con sus asesores económicos, repasó que en dos días se perdieron U$S 3.000 millones de reservas. Como Néstor Kirchner, Fernández se volvió obsesivo de ese número. “Lo único que pido es que cuiden las reservas”, cuenta.

“Mi aporte es mi silencio… me voy a España y no hablo más”, apuntó tras un martes donde dio clases y cenó -luego- con Rebeca Grinspan que encabeza la Secretaría General Iberoamericana (SEGUB) y con Josep Borrel, canciller español que desde noviembre será “canciller” de la Unión Europea.

De la cena participó, también, Cristina Narbona, esposa de Borrel y presidenta del Partido Socialista Obrero Españól (PSOE). Más temprano, Fernández se vio con Ana Botín, la presidente del grupo Santander.

Viejos conocidos, la charla duró 30 minutos y fue en la Universidad Camilo José Cela, donde el candidato peronista dictó una clase en un máster de Gestión Pública.

Online con Buenos Aires, Fernández pidió que lo mantengan al tanto con las novedades y los indicadores económicos de la jornada, que fue mala en la Bolsa porteña, y la caída de bonos y acciones de empresas argentinas en Wall Street.

Desde las oficinas de la calle México, se mencionó un caso en particular: YPF, cuya acción cotizó a 8,15 dólares, el valor más bajo en un cuarto de siglo, afectada por la crisis argentina y el control de los precios de los combustibles.

“Con ese precio, puede aparecer una oferta hostil. Es muy peligroso”, fue la advertencia que partió desde el planeta Fernández.

Apareció, en los contactos con el staff albertista que opera desde Buenos Aires, otro expediente: el proyecto oficial de “reperfilamiento” que la Casa Rosada pretende que trate y apruebe el Congreso.

El lunes, el gobierno desactivó la visita del ministro Hernán Lacunza al Congreso. Prometió que en estas horas tendría el borrador para discutir con los bloques opositores.

Desde el PJ, que tiene terminal directa en Madrid, se trasmitió un mensaje que parece una contraoferta a lo que propone el Gobierno.

“Lo ideal es que el gobierno avance en la negociación con los fondos de inversiones que tienen los bonos y una vez que se logre un acuerdo, que eso se mande al Congreso” confió a Clarín un operador involucrado en el diálogo Fernández-Macri.

Alberto Fernández dando clases en España

Se cita, como ejemplo, lo que ocurrió en 2003 cuando se renegoció la deuda con Roberto Lavagna como ministro y Fernández como jefe de Gabinete: se acordó con los tenedores y una vez con el acuerdo cerrado, se envió la ley al Congreso para refrendarlo, además de la Ley Cerrojo para no reabrirlo.

Desde Casa Rosada transmiten, según los interlocutores del peronismo, que hay conversaciones avanzadas con los fondos de inversión. “Si es así, mejor que hagan el acuerdo y después lo manden al Congreso: el peronismo se lo vamos a aprobar”, apuntó la fuente.

El gobierno promete, para estas horas, mailear un borrador del proyecto.  

Emilio Monzó, jefe de la Cámara de Diputados, negocia con el peronismo y será el encargado de articular con Sergio Massa y Máximo Kirchner, expresiones de dos de las versiones del peronismo que habitan en el Congreso.

En el Senado, la negociación la llevará Federico Pinedo. Se ensayó que el encargado sea Miguel Angel Pichetto pero los senadores peronistas avisaron que “ni le atenderían el teléfono” a quien fue, hasta hace algunas semanas, el jefe de su bloque.

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