La historia secreta de cómo fue el control sorpresa a 16 futbolistas de RiverDeportes 

La historia secreta de cómo fue el control sorpresa a 16 futbolistas de River

La perplejidad cayó como un balde de agua fría al poco tiempo de que la delegación de River pisara el suelo de Curitiba. Al ingresar al hotel Grand Rayon (donde se hospedan) se encontraron con oficiales de la Conmebol que estaban allí para realizar un control antidóping “sorpresa”, procedimiento que la entidad sudamericana viene efectuando con asiduidad y al que el plantel Millonario había sido sometido en otras oportunidades.  

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Los hombres de la Conmebol ya tenían la lista armada. De los 25 futbolistas que integran la nómina para esta final de la Recopa Sudamericana, seleccionaron a 16, que tuvieron que dejar sus muestras de orina en frascos que fueron enviados a los laboratorios ya preestablecidos para ser analizada. A pesar del malestar inicial, en River -luego- lo tomaron con tranquilidad. “No hubo ningún revuelo. Es normal que se haga el control antidóping. Llegamos y estaban en el hotel esperándonos”, afirmó el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, aquí en Curitiba. 

Rafael Santos Borré, uno de los integrantes de la delegación de River.

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Estas prácticas están incluidas en el Reglamento Antidopaje de la Conmebol. “La Unidad Antidopaje de la Conmebol se reserva el derecho de ordenar que se realicen controles de dopaje en competencia o fuera de competencia sin necesidad de aviso previo, pudiendo ser controles de dopaje de orina o sangre. Los controles podrán ser aleatorios (sorteo) o dirigidos, de acuerdo con el Reglamento Antidopaje de la Conmebol, procedimiento que será informado a los encargados médicos de cada equipo, y al cual los clubes participantes se obligan a cumplirlo, así como a someterse y respetar la decisión que haya adoptado la Unidad Antidopaje”, según reza el artículo 142 de dicho Reglamento.

En River, de todos modos, creían que podían encontrarse con este control, aunque no imaginaron que sería apenas arribaran al hotel. ¿Por qué estaban alertados? Por los antecedentes ocurridos en ambos equipos. En el club de Núñez, los casos de dóping de Camilo Mayada y Lucas Martínez Quarta hace casi dos años. Y en Atlético Paranaense, los que surgieron recientemente: el del defensor Thiago Heleno y el del mediocampista Camacho, quienes dieron positivo en los controles en los encuentros ante Deportes Tolima -del 9 de abril- y Jorge Wilstermann -del 24 de abril-, respectivamente. Es por eso que ambos, al estar suspendidos provisionalmente, no podrán jugar esta final de la Recopa contra River. 

Si bien la práctica es habitual y sucede en todos los deportes, la situación no deja de generar malestares. “Al no haber podido comprobar qué fue lo que pasó con Mayada y con Martínez Quarta y dejar en claro que River no tuvo nada que ver, alguno puede pensar que es una persecuta (sic). Pero estamos tranquilos porque sabemos que no se hace solo con River, sino con todos”, le comentó a Clarín un dirigente que acompaña al plantel en tierra brasileña. 

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De hecho, también se lo hicieron a Paranaense. Al club brasileño “la sorpresa” le llegó este lunes, en su centro de entrenamiento. Y todos los jugadores fueron sometidos al control. Y es algo recurrente en instancias decisivas. Por caso, en la previa de la final de la Copa Libertadores del año pasado, hubo controles tanto en Ezeiza como en Casa Amarilla para River y Boca. Y también antes de los cuartos de final entre River e Independiente y Boca-Cruzeiro. Más atrás, previo al choque de la Recopa que River le ganó a Independiente Santa Fe de Bogotá en 2016. Y en ese entonces no había sucedido lo de los dóping de Mayada y Martínez Quarta. Y así hubo varios controles más con otros equipos de Sudamérica 

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A las diez y media de la noche de este lunes los oficiales de la Conmebol se retiraron del hotel Grand Rayon de Curitiba con las muestras recolectadas. Unos de ellos llevaba una caja al hombro en la que había frascos pero estaban vacíos. Los que contenían la orina de los jugadores de River iban guardados en una valija que se llevó otro integrante de la entidad sudamericana vestido de elegante traje. Ambos se subieron a una camioneta Van y se marcharon raudamente. Ya habían realizado su “sorpresivo” trabajo. El plantel millonario, por entonces, estaba en el salón comedor degustando la cena, antes de irse a las habitaciones a descansar.

CURITIBA. Enviado especial 

 JCh.

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