Juan Schiaretti va por un triunfo histórico en Córdoba que impacte a nivel nacionalPolítica 

Juan Schiaretti va por un triunfo histórico en Córdoba que impacte a nivel nacional

Enviado especial.

Ni Mauricio Macri ni Cristina Kirchner. Losantagonistas de la pendencia presidencial son los ausentes más notorios de la elección en la que Juan Schiaretti buscará un récord electoral y estirar a un cuarto de siglo el domino del peronismo en Córdoba.

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El gobernador entro a las 9.30 al cuarto oscuro a emitir su voto y luego dialogó con la prensa, donde remarcó que “es absolutamente apresurado hacer una lectura nacional del resultado electoral”.

Esta es una elección donde se eligen 243 intendentes y a gobernador de Córdoba y no tiene que ver con una elección nacional. los cordobeses sabemos que cuando elegimos intendentes y gobernador se elige a la persona que puede cumplir esa función”, expresó ante la prensa tras votar.

El gobernador Juan Schiaretti en el Congreso Lengua, en marzo. (Foto: Lucía Merle/Enviada Especial)

Al ser consultado por la presencia de Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey o Miguel Ángel Pichetto a la hora de los resultados, respondió: “No viene nadie, es una elección provincial”.

Desde las 8, aunque con algunas demoras en la apertura de las mesas, las elecciones cordobesas empezaron este domingo sin mayores complicaciones.

De los principales aspirantes a la gobernación, el primero que se acercó a votar fue Ramón Mestre, el actual intendente de Córdoba capital que desafió el armado de Cambiemos, pese a la insistente presión de la Casa Rosada para que bajara su candidatura.

“Sabíamos de las asimetrías y de las dificultades pero lo hicimos convencidos de los valores que representamos. Nuestro proyecto es puramente cordobés y estamos orgullosos de encabezarlo. El proyecto lo armamos en Córdoba. Estamos votando autoridades de Córdoba. No es un termómetro de lo que va a pasar en la elección nacional“, aseguró.

El PJ, rumbo a números históricos

El Presidente y la ex no se metieron en la campaña, sus nombres y rostros no aparecen en afiches ni en spot, y casi -sobre todo la senadora- no tienen candidatos con su ADN. “No pusieron ni un tuit”, graficó un peronista cordobés.

El matiz es que Macri integrará el club de los perdedores aunque la Casa Rosada se empecine en matemáticas de laboratorio. Y Cristina, que bajó su lista para huir de una derrota K, no estará entre los victoriosos.

Schiaretti espera festejar su tercera victoria como gobernador y desplegar una pátina monocolor en la provincia con la victoria en los 26 departamentos. Dar, además, el golpe de gracia en Córdoba capital, que gobierna Ramón Mestre, uno de los dos radicales que, separados, lo desafían.

La numerología previa, que el schiarettismo escondió, proyecta más que una victoria holgada, una paliza.

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Teorizan que el PJ -que compite con el sello Hacemos por Córdoba- estará por encima de los 51,7% que José Manuel De la Sota logró en 2003 y hasta arriba de los 55,8 de Eduardo Angeloz en 1983.

Además del factor local, un megapoder que podría darle el control de los dos tercios -o casi- en la Legislatura local, un triunfo potente que se convertirá en una pieza dorada en el ajedrez presidencial, un dosis de vitalidad para Alternativa Federal (AF).

Ronda, en otra variable, la hipótesis de que una victoria estruendosa convierta al cordobés en presidenciable del peronismo no K. Los que conocen su frialdad, dicen que no se dejará tentar pero que se pondrá al hombro el armado del PJ federal.

Mario Negri durante el cierre de campaña en Córdoba.

En la galaxia peronista se invoca otro factor: una intervención quirúrgica programada que se menciona con fecha y lugar en el extranjero pero que Schiaretti, en persona, desmintió.

El gobernador lacró la letra chica del discurso de la victoria. No reveló, tampoco, si el domingo le prestará el escenario a sus socios de AF, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Miguel Angel Pichetto y Roberto Lavagna.

Semanas atrás, Schiaretti recibió a Lavagna y Urtubey, y le hizo un hueco en su agenda a Marcelo Tinelli, que el viernes lo saludó desde la pantalla caliente de su programa Show Match. El conductor de TV coquetea con una incursión política.

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El cordobés planea usar el envión electoral del domingo para ponerle combustible a la tercera vía, hará una ronda de diálogo con gobernadores del PJ y podría armar, días después, un encuentro en Capital Federal. 

Durante la campaña, en la que no dio entrevistas y apenas respondió, de pasada, alguna consulta periodística, Schiaretti evitó casi toda referencia nacional: no criticó a Mauricio Macri ni disparó contra Cristina Kirchner.

Para aspirar a un resultado de Guinness, que rompa los valores históricos, el cordobés no selló la grieta, la ignoró. Castigar al presidente o a la senadora más que sumarle votos pudo ahuyentar a los que simpatizan con alguno de los polarizados.

El candidato a gobernador de Córdoba por la UCR, e intendente de la capital provincial, Ramón Mestre.

El día después, esa equidistancia tenderá a diluirse: el lunes faltarán 32 días para la inscripción de alianzas para la elección que definirá media Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Para el peronismo de los gobernadores, esa es una carta vital para la negociación futura: las manos en el Congreso para apurar o dormir leyes. Robustecer Alternativa Federal es, así entendido, también un movimiento en defensa propia.

En lo local, en el cordobesismo endogámico, Schiaretti amolda una sucesión con tres herederos: su compañero de fórmula, Manuel Calvo, Martín Llaryora -que se perfila para ganar la la intendencia de Cordoba Capital contra Luis Juez- y Natalia De la Sota, que encabeza la boleta de diputados provinciales.

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Su padre, José Manuel, fallecido en septiembre pasado, fue un jugador primordial en el proceso: dos décadas atrás eligió a Schiaretti como su socio y alter ego, y lo bendijo como su sucesor en 2007, luego de convertirlo en super ministro y en su vice.

A poco de cumplir 70 años, Schiaretti parece completar el círculo. 

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