Con el retiro de Julio Velasco, se va mucho más que un entrenador de vóleibolDeportes 

Con el retiro de Julio Velasco, se va mucho más que un entrenador de vóleibol

Se retiró el entrenador argentino más exitoso del voleibol y, tal vez también, del deporte. El que llevó al seleccionado nacional a lo más alto de un podio panamericano hace apenas cuatro años. El que hizo historia en Italia y dejó también su marca en España, Irán y en el mundo. El que se transformó en un referente no sólo de su deporte. Se retiró Julio Velasco.

A los 67 años, decidió bajarle el telón a una prestigiosa carrera de más de cuatro décadas como entrenador, tras cerrar la temporada de la Liga italiana con Módena, el club que dirigía desde el año pasado y al que había llevado a la gloria en la década del 80.

“Este momento no es fácil, pero quería terminar mi carrera cuando todavía podía entrenar, sin esperar el declive. He estado en silencio hasta ahora y lo haré por un tiempo más, porque es una situación emocional muy fuerte y necesito estar un poco conmigo mismo”, escribió Velasco en una extensa carta que publicó el diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport.

“Quería terminar mi carrera cuando todavía podía entrenar, sin esperar el declive”, comentó. Foto:@modenavolley

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Como entrenador de Módena, ganó diez títulos, nueve en su primer ciclo en el club; y el último, al comienzo de la temporada que acaba de terminar. Aunque el gran reconocimiento internacional le llegó al frente de Italia, al que dirigió entre 1989 y 1996 y con el que gritó campeón en los Mundiales de 1990 y 1994. Con ese seleccionado sumó además tres títulos en el Campeonato Europeo, cinco en la Liga Mundial y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

En 2003 recibió un reconocimiento muy especial. Fue el primer argentino en ingresar al Salón de la Fama del voleibol por su invaluable aporte a su deporte como entrenador.

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Su trabajo con Irán, al que dirigió entre 2011 y 2014 y con el que conquistó los Campeonatos de Asia en 2011 y 2013, ratificó su posición como uno de los mejores entrenadores de la historia. Es que transformó a un equipo con poquísimo peso en el ámbito mundial en una potencia continental.

Tras su paso por el vóleibol de ese país, volvió a la  Argentina. Se había ido a los 30 años tras ser el ayudante de Young Wan Sohn en el seleccionado que ganó la medalla de bronce en el Mundial de 1982.

En 2014 asumió al frente del seleccionado nacional con el que ganó el oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. Y hace un año, mientras se preparaba con el equipo para el Mundial que se disputaría en septiembre en Italia y Bulgaria -y en el que Argentina terminó 15°-, anunció que dejaría su cargo tras ese torneo. Quería volver a dirigir en Italia para estar más cerca de su familia, radicada en ese país.

Como entrenador del seleccionado italiano, ganó dos Mundiales, tres títulos en el Campeonato Europeo, cinco en la Liga Mundial y la medalla de plata en Atenas 1996.

En la lista de equipos que dirigió aparecen además Ferro (1979-1981), República Checa y España, el femenino de Italia y otros tres clubes italianos además de Módena: Tre Valli Jesi (1983-1985), Piacenza (2002-2004) y Gaveca Montichiari (2006-2008). Entre 1998 y 2000, durante un descanso del voleibol, hasta se animó a incursionar en el mundo del fútbol: fue director deportivo de Lazio y manager de Inter.

Su legado, sin embargo, excede lo deportivo. Porque su forma de pensar y conducirse lo transformaron en un espejo para figuras de todos los deportes. Por ejemplo, Pep Guardiola, DT múltiple campeón con Barcelona, acudió a él cuando se preparaba para el retiro y buscaba comenzar su carrera como técnico para aprender sobre el manejo del grupo, la relación con los jugadores y el aspecto psicológico de su profesión.

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En la carta que escribió tras conocerse su retiro, recordó cada una de las etapas de su carrera y cada club en el que dejó su marca. El platense agradeció a todos los que lo acompañaron y dejó un mensaje especial: “Todo lo que hace un entrenador es ayudar a sus jugadores. Ellos me hicieron lo que soy. Un entrenador no es más que su propio equipo. Entrené durante 44 años y este trabajo fue un privilegio”.

HS

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