Doble crimen: Testigo reveló lo fácil que es comprar drogas en MadrynSociedad 

Doble crimen: Testigo reveló lo fácil que es comprar drogas en Madryn

En el marco de la investigación por el circuito de narcomenudeo que envuelve a los asesinatos de Federico Lomeña y Héctor Nehemías “Pato” López, surgió de la declaración de uno de los implicados, una serie de detalles que dan cuenta de cómo se comercializaba la droga para el consumo del grupo de amigos y de varios jóvenes de Puerto Madryn.


Se trataba de un aceitado circuito en el que la mayoría sabían “quién era quién”, y donde varios de los hoy investigados y detenidos por haber estado relacionados con los crímenes, formaban parte del esquema en el que Nicolás Cerrudo era uno de los “dealers” que les vendía marihuana.


El testimonio de “M. K.”, apodado “El Griego”, dejó en evidencia la facilidad con la que sustancias como el LSD, la marihuana y la cocaína circulaban en las salidas nocturnas del grupo de amigos, además de dar cuenta del fácil acceso de los jóvenes a dichos circuitos, mayormente a través de “conocidos de conocidos”; inclusive, los investigadores dieron cuenta de que uno de los sitios más concurridos de la ciudad, el Patinódromo 2, funcionaba como uno de los principales “puntos de venta” de droga.


Actualmente, el muchacho está imputado, aunque sin prisión preventiva, por el delito de “comercio de estupefacientes triplemente agravado por realizarse en inmediaciones a establecimientos públicos, de esparcimiento, de enseñanza y culturales; por haber sido cometido por tres o más personas organizadas y por servirse de un menor de 18 años, todo ello en concurso real con guardar semillas para producir estupefacientes”.

Conocidos de “salidas”

En este sentido, el joven apodado “El Griego” aclaró, en su declaración indagatoria, que “nunca” había vendido droga para Cerrudo y que lo conocía tras haber intentado contactarse con él para comprarle marihuana, a la vez que dijo conocer de vista a varios de los actualmente detenidos, por haber compartido salidas en boliches o bien por haber “fumado juntos”.


Se trata de un joven que hace poco más de un año volvió a Argentina y que residía en Puerto Madryn; había realizado el servicio militar en Chipre, a través del ejército griego, y regresó por problemas de salud de su madre, a la vez que dijo tener miedo por su integridad física al encontrarse nuevamente en Puerto Madryn.

“Soy inocente”

De acuerdo a información a la que tuvo acceso El Diario, el individuo, hoy imputado, reside junto a su madre y su padrastro, mientras que su padre biológico y madrastra viven en la ciudad de Atenas, en Grecia.


En uno de los pasajes de su declaración, dijo ser “inocente” y confirmó que conocía a uno de los implicados en la causa porque, una vez de regreso en Madryn, se juntaba con él en un departamento de 25 de Mayo, donde vivían unas chicas con las que se juntaban a comer y a “consumir marihuana”.

Varios vendían droga

Transcurrido un tiempo, “El Griego” se enteró de que uno de los que hoy está detenido, “M.L.”, vendría droga, por lo que muchas de las veces en que lo veía, le compraba estupefacientes.


Inclusive, el muchacho dejó trascender que hasta se habían tomado fotos, publicándolas en las redes sociales, junto a “M. L.”, exhibiendo dinero en efectivo y “presumiendo” lo recaudado a través de la venta de drogas por parte de este último; también, reconoció consumir marihuana, LSD, éxtasis y cocaína, aunque manifestó que dejó de consumir esta última ya que lo alteraba con facilidad y le producía efectos secundarios indeseados.

El circuito de las sustancias

A raíz del testimonio del joven apodado “El Griego”, queda expuesta la facilidad con la que muchos jóvenes adquieren sustancias prohibidas, principalmente en el ámbito nocturno.


El muchacho dijo haber probado el éxtasis “hacía poco tiempo” y reconoció que compraba en gran cantidad para tener y consumir de a poco, ya que de esa forma le hacían un descuento.


También, precisó que fumaba entre “seis o siete porros” diarios y que llegó a ingerir cinco dosis juntas de LSD, sin que ello le provocara problemas de salud; En relación a la cocaína, relató que la consumía, por lo general, los fines de semana cuando se juntaba con grupos de amigos y salían a comprar entre varios, llegando a ingerir hasta seis líneas por noche.


No obstante, dijo considerarse una persona “muy saludable” dado que realiza actividad física, se cuida en las comidas y también consume suplementos vitamínicos, además de querer convertirse en fisicoculturista.

La encomienda con droga

Por otro lado, dijo conocer a otro de los detenidos, “G. M.”, en “boliches y fiestas”, además de carreras de autos y en varias “previas” que realizaban en la casa de otro joven.


Al único con el que reconoció tener una relación más larga que con el resto de los detenidos fue a “M. L.”, a quien había conocido en la casa de un amigo, donde fumaron marihuana juntos.


En referencia a Nicolás Cerrudo, a quien apodaban “Máximo” o “Reptil”, antes de que este último se quitara la vida, habían mantenido una conversación en uno de los puestos costeros; el joven de 20 años que se suicidaría tiempo después le había preguntado por un incidente ocurrido en la Terminal de Ómnibus de Madryn y si había terminado preso por ese hecho; se trata del episodio en que un sujeto de Buenos Aires que oficiaba como “dealer” de algunos de los investigados, envió una encomienda a nombre de “El Griego”, a la cual le detectaron droga, por lo cual agentes de la Policía Federal aguardaron a que fuera a recibirla para demorarlo e iniciarle una causa por infracción a la Ley de Estupefacientes.

“Tiene todo el porro”

Luego de la conversación mantenida con Cerrudo y que este se retirara a practicar longboard con un grupo de amigos, otro joven se le acercó a “El Griego” y le preguntó si le había comprado marihuana a Cerrudo, explicándole que este la comercializaba. “Tiene mucha cantidad, tiene todo el porro”, le mencionó el desconocido sujeto al muchacho oriundo de Grecia.


Días después, quiso contactar a Cerrudo y pidió su teléfono, sin éxito, hasta que Cerrudo lo contactó a él a través de una red social: el objetivo era comprarle marihuana. Tiempo después, “El Griego” se enteró por otro amigo apodado “Polilla” que a Cerrudo y otro grupo de amigos le habían querido robar y que habían recibido varias heridas cortantes; pocos días más tarde, el joven de 20 años se quitaría la vida en la casa de la calle Hansen en la que vivía junto a su familia.

Lo confundieron con un “dealer”

De la información vertida por “El Griego” se desprendió una llamativa situación, ocurrida en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus; allí, caminaba junto a una amiga y otro amigo apodado “Peluca”, cuando un auto color amarillo frenó súbitamente y del mismo descendieron un chico y una chica; el primero le apuntó con un arma y le pidió que se tirara al piso, preguntándole si él “era ‘Bauti’”. Sucedió que lo habían confundido con otro sujeto, por lo que el sujeto que lo amenazó y su acompañante volvieron a subir al vehículo y se retiraron rápidamente del lugar.

El Patinódromo 2, “punto de venta”

A raíz del testimonio de uno de los testigos protegidos de la causa, trascendió que “Bauti” era un sujeto que vendía marihuana y LSD a quienes concurrían al Patinódromo 2; aparentemente, el “dealer” decía ser amigo y socio de Cerrudo, ya que el “proveedor” trabajaba con los dos.


Además, el testigo protegido dijo que a “Bastian”, como apodaban también a Héctor “Pato” López, lo conocían “como un narco”; a su vez, señaló el Patinódromo 2 como uno de los lugares principales de venta de estupefacientes.


Para los investigadores, tanto Cerrudo como “Bauti” participaban de “la venta de estupefacientes integrando el grupo de jóvenes que de manera organizada se dedicaban a distribuir la droga a diferentes consumidores, entre ellos menores”.

La Brigada los seguía de cerca

En el allanamiento realizado en el domicilio del joven de nacionalidad griega, la Policía halló semillas de marihuana, las cuales él guardaba del prensado que compraba para consumir; los agentes también hallaron una planta; días antes, había sido interceptado por personal aparentemente de la Brigada de Investigaciones, en el ingreso a su casa, en el barrio El Doradillo, dado que los uniformados venían buscando a otras personas, las cuales presumían, comercializaban estupefacientes. En esa ocasión, fue dejado en libertad dado que no tenía relación con el operativo, pero uno de sus conocidos había sido aprehendido, luego de que la Policía le cruzara una camioneta cuando éste circulaba por el barrio en cuestión, intentando encontrar la casa de “El Griego” para pasarlo a buscar.

Para la Justicia, vendía droga

Si bien “M. K.” aclaró que nunca había vendido sustancias, también sostuvo que conocía a varios de los imputados y coimputados actualmente por la Justicia Federal; no obstante, para esta última, el joven de nacionalidad griega había aunado “esfuerzos” para intentar formar parte del circuito de comercialización de estupefacientes, tiempo antes de que ocurrieran los crímenes de López y Lomeña.


Por tal motivo, fue imputado aunque sin prisión preventiva, por “comercio de estupefacientes triplemente agravado por realizarse en inmediaciones a establecimientos públicos, de esparcimiento, de enseñanza y culturales; por haber sido cometido por tres o más personas organizadas y por servirse de un menor de 18 años, todo ello en concurso real con guardar semillas para producir estupefacientes”, además de haber sido embargado por la suma de 100 mil pesos.

Articulos relacionados