El Colón tuvo su noche contemporánea detrás de la huella de André Previn y Marlon BrandoEspectáculos 

El Colón tuvo su noche contemporánea detrás de la huella de André Previn y Marlon Brando

Con el imperativo de marcar con un sesgo contemporáneo a su temporada lírica -inaugurada con la tradicional “Rigoletto”-, el Teatro 

Colón ofreció anoche un título que, aunque presentado en calidad de estreno sudamericano, ya estaba establecido en el imaginario de cualquier espectador de teatro o cine: una versión operística de “Un tranvía llamado deseo”, preparada por el estadounidense André Previn, un título que ha trascendido los formatos.

Aquí, en el Colón, sin la presencia de Previn –fallecido en febrero-, el título apareció despojado de elementos altisonantes en el reparto –a pesar de contar con un elenco internacional-. La figura central de la narrativa construida por Williams, -aquí tras la adaptación del libreto de Phillip Littel- es Blanche DuBois, una mujer madura del sur de los Estados Unidos con aires aristocráticos pero venida a menos.

La referencia territorial se concilia sin contradicción con las inclinaciones musicales de Previn, que abandonó el mundo clásico para internarse a tiempo completo en el lenguaje del jazz. Constituye, a la vez, un relato que, a diferencia de la ópera clásica, se lee a primera vista en tiempo presente.

“Un tranvía…” fue interpretada por la Orquesta Estable del Teatro Colón con dirección musical del irlandés David Brophy. La argentina Rita Cosentino se encargó de la dirección en escena de una puesta que –a partir del original- tuvo una escenografía inexorablemente estática y que tuvo como responsable a Enrique Bordolini. El vestuario reposó en Gino Bogani.

Tras la función de anoche, “Un tranvía llamado deseo” volverá a subir a escena apenas otras tres veces: el viernes 10 a las 20, el domingo 12 a las 17 y el martes 14 de mayo las 20.


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