El lado B de Lionel Scaloni: duerme 4 horas y su terapia es la bicicletaDeportes 

El lado B de Lionel Scaloni: duerme 4 horas y su terapia es la bicicleta

Lionel Scaloni nació en Pujato, Santa Fe, el 16 de mayo de 1978. Fue un lateral volante en los tiempos de los carrileros. Vistió las camisetas de Newell’s y Estudiantes en la Argentina. Hace dos décadas, emigró a Europa: Deportivo La Coruña, West Ham, Racing de Santander, Lazio, Mallorca y Atalanta fueron sus equipos hasta el retiro, hace apenas cuatro temporadas. Con la Selección, fue campeón juvenil en Malasia ’97 y jugó el Mundial de Alemania 2006.

Hasta ahí, los datos duros. En la charla exclusiva con Clarín, entonces, se revelará el lado B de Scaloni. El de un hombre que sufrió cuando colgó los botines, que sólo duerme 4 horas por día y que, si pudiera, viviría arriba de una bicicleta. Al que lo aburre la vida del campo, pero no reniega de sus orígenes porque siempre vuelve al pueblo que lo alumbró hace 40 años. Su admiración por Marcelo Bielsa y Pep Guardiola.

Reflexivo. Siempre supo que iba a ser entrenador, desde sus tiempos de futbolista. (Foto JUAN MANUEL FOGLIA)

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-¿Siempre supiste que ibas a ser entrenador? ¿Cuándo te picó el bichito?

-Un entrenador no se hace solamente por ver partidos. Hay técnicos muy buenos que cuando eran jugadores no podías imaginar que iban a tener semejante carrera. Si no sabían quién era el “4” rival. Creo que al técnico se lo lleva adentro. Si eras calladito, analizabas, mirabas… En mi caso, no sé hacer otra cosa que no sea estar rodeado de fútbol, palpitar fútbol, hablar de fútbol. Me gusta mirar partidos. En los últimos años de mi carrera ya sabía qué camino iba a seguir. Incluso, hice el curso de entrenador antes de retirarme.

-¿Dónde lo hiciste?

-El primer año, en Italia; los otros dos, en España. Creo que hoy en día es el desahogo para los ex jugadores. Meterse a dirigir o ser secretario deportivo es la mejor opción. Si no, el día después es muy jodido.

-Cuando te retiraste, ¿lo sufriste?

-Lo que pasa es que yo soy muy hiperactivo. El duelo no lo tenés que hacer en el living de tu casa, en el sofá, si no, cagaste. Cuando me retiré, agarraba la bici, me iba a pedalear 4 horas y volvía exhausto a casa. No tuve tiempo de pensar que había dejado el fútbol. Después, surgió dirigir a unos chicos de 14 años en Mallorca. No me importó la edad, ni dónde era, ocupaba mi tiempo. Pero es bravo dejar de jugar. Un día te levantás y te vas a tomar un café con un amigo. Y al otro día, otro café. Y así, hasta que llega un día que el amigo se va a trabajar y no sabés qué más hacer. Y están los que te dicen “preparate para colgar los botines”. ¿Cómo te preparás? Nadie te prepara. Cuando se termina, se termina y entrás en una nube. Lo digo por lo que pasó con el Huevo Toresani. Y eso que le pasó mucho después de retirarse. Terminamos de jugar muy jóvenes. Yo fui futbolista hasta los 37 años, bastante más de lo que pensaba. El retiro es el momento más complicado.

-¿Cómo es Scaloni cuando cuelga el traje de entrenador y se dedica a su vida personal? ¿Sos de esos técnicos obsesivos que no dejan de pensar en el fútbol?

-La verdad, veo poca tele, cero películas, cero música… Hablo con mi familia. Cuando era jugador, estaba rompiendo las bolas constantemente, ahora menos. Me gusta charlar con la gente, eso no va a cambiar. Y siempre estoy haciendo algo. Duermo poco. Creo que dormir es morir un poco. Me acuesto pensando en levantarme. A veces me despierto a la madrugada, veo el reloj y digo: “Son las 4.30; pensé que eran las 7”. Duermo 4 horas. Es que pienso en todo lo que tengo que hacer y eso no me deja descansar bien. Cuando jugaba era el primero que me levantaba y en el desayuno me quedaba leyendo.

-¿Cómo te trata la gente en la calle?

-De diez, mucho mejor de lo que pensaba. La gente quiere que a la Selección le vaya bien, sabe que nosotros no tenemos nada raro, que venimos acá a dar una mano. Si nos tenemos que quedar toda la vida, nos quedamos. Los hinchas no son tontos, saben que pasamos más de 15 años adentro. Todos te piden jugadores, pero te dan aliento. Hay un alto porcentaje que quiere que nos vaya bien.

-¿En tu pueblo sos una suerte de Dios?

-Se me hace difícil explicarles a ellos la posición en la que estoy. Cuando jugaba en Primera, le hicieron un homenaje a mis viejos. Con el Mundial Sub 20, también. Esto para ellos es lo máximo, pero yo sigo siendo el mismo. Voy al pueblo, agarro la bici y hago un circuito de 80 kilómetros. Voy a fondo, por eso me pegué la piña. Llego fusilado y el resto del día soy un osito de peluche. Acompaño a mi viejo, A mi hermano, pero la vida del campo es monótona. Están todos gordos, viven comiendo, yo intento no estar en casa.

Viejo amigo. Scaloni y Samuel se conocen desde los 13 años, cuando empezar su camino juntos en las inferiores de Newell’s.

-Siempre hablás en plural. ¿Cómo es la convivencia con el cuerpo técnico?

-Buenísima. A (Walter) Samuel lo conozco desde que tenemos 13 años. La primera vez que lo vi, vino a entrenarse a Newell’s con el pantaloncito de Boca. Lo miraron y le dijeron: “¿Qué hacés acá con los colores de Central?”. Y al otro día, el cabeza dura fue con el mismo short. Hasta que le dijeron que no lo traiga más. El es de Firmat, yo soy de Pujato, nos conocemos de toda la vida, jugamos en Malasia juntos, en la Selección Mayor, es un pibe noble, sano. Y a Pablo (Aimar), no hace falta mucho qué decir, es un pibe que cuando me ofrecieron seguir en la Selección, si él no me decía “vamos, te acompaño”, yo no sé si agarraba. Necesitaba alguien que me diera una mano. Me dijo: “Yo te acompaño”. Está haciendo un trabajo increíble y ve muy bien el fútbol. Lo raro es que cuando no tenemos la pelota lo ve muy bien, porque siempre fue un tipo de tener la pelota. Y el Ratón (Ayala), es escuchado, tiene una personalidad que le llega al jugador. No tenemos experiencia, pero sí unas ganas enormes.

-¿Y quiénes son tus referentes como técnicos? ¿José Pekerman te marcó?

-Lo tuve en Juveniles y en el Mundial de Alemania, pero yo no me identifico con un entrenador, sino más con una forma de jugar, un equipo con estructura, bien parado en la cancha, que sepa lo que quiere hacer. Después, lógicamente, los jugadores te marcan el camino. Ellos te dicen cómo tenés que jugar. Si de 23 futbolistas tenés 18 que juegan bien a la pelota, no vas a pararte de contra. Del City de Pep Guardiola dicen que juega muy bien, pero nadie destaca que defensivamente es muy bueno. Un equipo que estructuralmente está muy bien. El otro día, los goles del Tottenham en la Champions fueron por dos malos controles. Guardiola es muy estructurado a nivel defensivo y a mí me gusta, es completo.

Campeón mundial. Scaloni con José Pekerman, uno de los técnicos que lo impulsó en los juveniles, y Hugo Tocalli. Fue campeón en Malasia ’97.

-¿Y el entrenador que más te marcó?

-A (Marcelo) Bielsa lo tuve poco. Cada vez que venía a la Selección, tenía al Pupi Zanetti delante, era imposible jugar. Pero te marca su forma de exprimirte al cien por ciento. Con Bielsa no podías ahorrar en esfuerzo. Saqué cosas buenas de todos. Pero lo que rescato es que hay que ir con la verdad, “no jugás por esto o no venís a la Copa América por esto otro”.

-Sos frontal, no tenés filtro. ¿Eso te puede jugar en contra?

-En cualquier trabajo te das cuenta cuando te están mintiendo. Y la bomba te va a pegar igual. Entonces, no vale la pena sanatear, mejor decir las cosas en el momento. Hay veces que no te tenés que meter en el lío. Cuando tenés que dar una explicación y ves al jugador con cara de culo, le tenés que decir porqué tomaste una decisión. Los pibes ya saben conmigo que nosotros todo lo que decimos es genuino. No hay nada raro, nos podemos equivocar, pero siempre por el bien del equipo.

AMM

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