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ANTE EL “RIESGO CRISTINA” Y LA FALTA DE CREDIBILIDAD DEL “PLAN MACRI”, EMPRESARIOS ENERGÉTICOS ANALIZAN LA VENTA DE SUS NEGOCIOS EN EL PAÍS. LA VOLATILIDAD FINANCIERA Y EL ESCENARIO ELECTORAL GENERA TEMOR EN UN SECTOR QUE SUFRIÓ LAS REGULACIONES DEL KIRCHNERISMO DURANTE MÁS DE UNA DÉCADA

El riesgo país argentino se disparó esta semana a niveles máximos de cinco años, perforando el techo de los mil puntos. De esta manera, ante las dudas de los inversores sobre el futuro desenvolvimiento de la economía de cara a las elecciones presidenciales de octubre, varios sectores empiezan a repensar las inversiones, otros a replegarlas, y los más cautos a desprenderse de las mismas.


Si bien en los últimos años el sector energético pudo empezar a recomponer su ecuación financiera a partir del descongelamiento tarifario y de nuevas subas en las facturas del servicio, accionistas y propietarios de algunas de las empresas distribuidoras analizan salir del negocio.


No se trata de una decisión ya tomada sino sondear qué interés puede haber entre los inversores internacionales por sus compañías con un escenario económico local profundamente negativo, con el dólar otra vez en aumento, el riesgo país que ya supera los 1000 puntos y la imagen del Gobierno cada vez más desgastada.


Si bien en las últimas horas desde el Grupo Pampa salieron a desmentir una eventual venta de sus acciones en Edenor, lo cierto es que el holding propiedad de Marcelo Mindlin ya contrató al J.P Morgan para sondear la visión que tienen los fondos extranjeros sobre las empresas energéticas argentinas.


Lo mismo hicieron por lo menos otros dos grupos del sector entre los que se encuentran los españoles de Naturgy (ex Gas BAN), y los franceses de Suez Tractebel, que también sellaron acuerdos con otros dos importantes bancos para explorar la posibilidad de salir de sus respectivas controladas locales.

Desensillar hasta que aclare

Es decir de Naturgy Argentina y de Litoral Gas, respectivamente, dos distribuidoras de gas y electricidad con importante presencia en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, donde ambas brindan servicio a varios millones de habitantes.


En el caso de Litoral Gas, su principal accionista es Tibsa Inversora, propietaria del 91,66% del capital mientras que el 8,34% restante pertenece a otros accionistas individuales, entre los cuales se incluyen empleados y ex trabajadores de la propia empresa.


Por su parte, los actuales socios de Tibsa son International Power, con una participación del 70% y propiedad de los franceses de Suez, mientras que el restante 30% es controlado por el grupo Techint.


Si bien los dueños de estas compañías no se encuentran apurados por vender sus acciones, el impacto regresivo que una eventual victoria del kirchnerismo en las elecciones generales de octubre podría causar en sus operaciones los hizo salir a sondear qué chances de una posible venta tienen en este contexto.


En especial, porque consideran que la situación para el gobierno de Macri se torna cada vez más complicada y que, por ende, las chances del regreso de Cristina Kirchner se acrecientan en paralelo a la volatilidad de la economía, la inestabilidad de los mercados y la falta de reacción política de Cambiemos para ordenar el escenario.

Temor a otro cepo cambiario

Hay quienes recuerdan que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner debieron soportar el cepo tarifario por casi 12 años, y otra serie de regulaciones que fueron disminuyendo la capacidad de producción y operativa de la industria energética argentina.


Y algunos suponen que, ante el hecho consumado de un retorno de la ex presidenta, volverán también las medidas regulatorias y de controles que fueron constantes durante la gestión kirchnerista.


Se tiene en cuenta además el valor en dólares de la energía y el impacto que la inflación provoca en sus costos y también en el precio de las tarifas medido en moneda norteamericana y afectado por una economía inestable con un tipo de cambio saltando a diario y precios que no dejan de subir.

Blindar los negocios

Un dato que refleja la preocupación de los dueños de estas compañías por el futuro de sus negocios se refleja en la necesidad de blindarlas ante la inestabilidad del mercado de capitales mediante la recompra de las acciones que cotizan en la bolsa de Buenos Aires, como ya lo viene haciendo Pampa Energía, no solamente con Edenor, sino también con otras de sus firmas controladas y con los títulos del propio holding.


Lo hacen con el objetivo de enviar una señal de fortaleza en medio de la volatilidad financiera a sus inversores y para defender el valor de sus papeles, aprovechando que cuentan con la liquidez necesaria para realizar esas operaciones.


En este grupo se encuentran también Cresud, el Banco Macro y Transportadora de Gas del Sur (TGS), que como las empresas de Mindlin, pretenden blindarse frente al contexto volátil que sufre la economía argentina y que provoca una dudosa fluctuación en el mercado que viene impactando en los precios de las acciones locales que termina por arrastrar el valor de las propias compañías.


Es decir, el valor económico medido por sus negocios, y los derivados de proyectos en desarrollo con respecto al precio de la cotización actual de sus acciones en el mercado.

Armando valijas

Según estiman los empresarios, el triunfo de Cristina es más que probable y, aunque no hay muchos inversores internacionales dispuestos a apostar por la Argentina, dicho escenario los obliga a pensar en un plan de salida.


«El problema es que en este contexto, tendrán que vender barato porque los activos locales están en oferta y no van a lograr que les paguen por sus empresas lo que ellos suponen que valen», explica a iProfesional el dueño de una de las mayores compañías energéticas locales que recibió consultas de sus colegas sobre el interés que puede tener en desembarcar en otras de las firmas del sector.


«Piensan que va a ganar Cristina y quieren achicar el riesgo», agrega otro ejecutivo para quien no hay chances de concretar una operación en las actuales circunstancias. «No hay nadie interesado, no conozco un solo fondo inversor dispuesto a enterrar dinero en Argentina porque están esperando a ver qué pasa», añade.


Por estos motivos, el proceso de salida o de venta de estas empresas no es el típico. Por el momento, no se organizan road shows para ofrecer los activos ante potenciales compradores ni se contratan bancos de inversión para que confeccionen una lista de eventuales participantes de una operación de este tipo.


«No hay nada formal, sino que salen a ver qué onda», afirma el empresario, quien en los últimos años incrementó su presencia en el mercado energético con la compra de algunas pequeñas distribuidoras en el interior.

Déficit cero, pobreza cero, credibilidad cero

Distintos analistas consideraron que el plan económico de Macri ya no tiene credibilidad y eso hace que los valores jueguen en contra. «La política nos sigue diciendo que hay que mantenerse al margen de los activos financieros argentinos», dijo la consultora Delphos Invetment.


El analista Christian Buteler explicó que «hay una salida brutal de activos argentinos» y añadió que «se colocó mucha deuda durante los dos primeros años de gestión de Cambiemos».


«Hoy no existe un mercado que pueda absorber esa salida, y esto impacta en los precios», indicó Buteler.


«De todas las medidas que anuncia el Gobierno, ninguna va en línea con bajar la incertidumbre y la preocupación que hay, que es que se acaben los dólares del FMI a partir de diciembre, y no se sepa con qué se van a pagar los vencimientos de deuda», enfatizó Buteler. El analista dijo que «todo se aceleró con las medidas de corte populista tanto del Gobierno nacional como Provincial».


«Por esto los inversores se preguntan: ¿Para qué esperar a salir?’. Vendo ahora y punto. Si no hay credibilidad, los agentes económicos no creen y forman expectativas diferentes y totalmente desalineadas a las expectativas del Gobierno y sus políticas. Los agentes se protegen, adoptan comportamientos defensivos, la demanda de dinero cae, las presiones cambiarias e inflacionarias aumentan, y la política termina fracasando».


La cuenta regresiva está en marcha.

Fuentes: Iprofesional, NA, BAE, otras

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