Borré se sacó la mufa y Suárez liquidó el partido de River con Deportivo Merlo por la Copa ArgentinaDeportes 

Borré se sacó la mufa y Suárez liquidó el partido de River con Deportivo Merlo por la Copa Argentina

Poco más de una hora tardó River en quebrar a Argentino de Merlo. Y 13 partidos pasaron desde el gol a Vélez en Liniers de Rafael Santos Borré hasta el bombazo cruzado que clavó anoche en el Martearena. Final de un susto para River, basta de sequía para el colombiano.

Ese gol se veía venir. Pero no llegaba. River apretó fuerte a Argentino desde los diez minutos de la primera parte, le invadió el área y le remató varias veces. Siempre con mala puntería, siempre con un pie adversario que desviaba o detenía el remate. O las manos del arquero Pedelacq. esas mismas que fueron el inicio del gol de Borré.

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No alcanza la buena voluntad ni la superioridad si no hay eficacia. Por eso demoró River en llegar a la red. Y por eso le abrió una remota ventana a la hazaña al Argentino.

Con orden y todavía con aire, los de Merlo cerraron todos los rumbos a su arco en la primera parte. Pruebas: un tiro libre de De la cruz, cerca del palo derecho; un buen remate de Pérez, apenas afuera del otro poste. Y un toque de Suárez sobre el arquero que se fue diez centímetros afuera. sólo eso produjo River en el área rival en la primera parte. Y había pasado un sofocón enorme al minuto cuando, sorprendentemente, Argentino legó a fondo y Barrios no concretó de palomita, por puro milagro.

Argentino es de Primera D pero cuando llegue esta tarde a Buenos Aires ya pudo haber ascendido a la C. Es que le lleva 11 puntos a Real Pilar (el que eliminó a Vélez) que juega a la tarde con Liniers. Si Real no gana, Argentino ascenderá de categoría.

Como fuere, le hizo partido a River. Puso un 4-3-1-2 sin profundidad pero bien escalonado. Ocampo o Romero salían lejos a buscar a Pratto o a Suárez;Magaldi le corría la banda a de la Cruz y del otro lado Achucarro también empujaba hacia atrás a Nacho Fernández, anoche bien abierto sobre la izquierda. River no tuvo quien pusiera el pase recto, filtrado, por el medio, cuando uno de los dos centrales salía a la aventura de marcar a Pratto o a Suárez. Tampoco se cerraban De la Cruz ni Fernández. en suma, no había pase y quedaba un solo destinatario, el punta que no bajaba a buscar. Así, Pedelacq no sufría demasiado.

Gallardo movió el banco. Volvió Palacios, recuperado de su fractura de peroné. Y entró Borré, con el gol negado entre ceja y ceja. En la primera que tuvo el colombiano se sacó la maldición del arco cerrado. Fue a buscar un pase largo sobre izquierda, tiro el centro a Suarez y el arquero rechazó corto con los Puños. Le cayó a Borré y la clavó en el otro palo. Alivio para todo River.

Más tranquilo, River bajó un cambio en ese vértigo inciial y fue más claro. esa paz para jugar sin premura tuvo la ayuda de la merma física, previsible, del adversario. Y entonces, así como se veía venir el primer gol, hecho el primero, se veía venir el segundo. Fue de Matías Suárez, con un toque de zurda, alto, entrando por el segundo palo.

Ya en el descuento, Suárez hizo el doblete en una jugada personal, con elegante gambeta al arquero y toque suave, de zurda, al arco vacío. y cerró el 3-0. Una diferencia lógica por la categoría de River y de Argentino, pero que por el desarrollo del partido pareció exagerado.

River, como se esperaba, sigue en carrera en la Copa Argentina.Pero mira muy de cerca el compromiso con Palestino por la Libertadores, el premio mayor.

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