El peligroso factor ´indecisos´Sociedad 

El peligroso factor ´indecisos´



A 48 HS DE LOS COMICIOS EL PORCENTAJE DE ELECTORES QUE NO TENDRÍA DECIDIDO SU VOTO EN CHUBUT SUPERARÍA EL 25%, Y EN RÍO NEGRO EL 18%. EL JUEGO DE LA ´DECANTACIÓN´ DE VOTOS DE ´ÚLTIMO MOMENTO´ HACIA EL OFICIALISMO QUE PERGEÑÓ CAMBIEMOS A NIVEL NACIONAL, Y AHORA SE LE DA VUELTA EN LAS PROVINCIAS

Por Trivia Demir

Al tope de la veda para las proyecciones y los análisis políticos nada mejor que apuntar a la tendencia medida, pero tal vez poco explicada, que es el fuerte crecimiento de los “indecisos” en las elecciones provinciales, al igual que en las nacionales. Este domingo, dos provincias patagónicas -Chubut y Río Negro- van a las urnas. La primera en elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, y la segunda en elecciones generales donde se elegirá gobernador, vice y diputados provinciales. En territorio rionegrino, dicen que según datos de la consultora ECO, los niveles de indecisos alcanzan el 15,5%. La medición se habría realizado entre el 25 y 30 de marzo, y para esta consultora, el número creció considerablemente luego del cachetazo de la Corte a la candidatura de Alberto Wereteilneck. En tanto, para el consultor, Ricardo Vignoni, el número de personas que aún no definieron su voto es aún mayor y escala al 18%.

Estrategia copiada

En Chubut en tanto, pese a que no se difundieron mediciones ´oficiales´, algunos sondeos ´caseros´ que circulaban en los bunkers del oficialismo y Cambiemos, mostraban que los niveles de indecisos superaban el 25% a 29%. O sea, casi uno de cada 3 chubutenses no tendría definido su voto. Un dato para nada menor, considerando que nos encontramos a menos de 48 horas de la visita al cuarto oscuro, que definirá una tendencia clara con vistas a las generales de junio.


Para quienes analizan el escenario de adelantamiento, la estrategia del sector gobernante que confluyó en el armado de Chubut al Frente que representa Mariano Arcioni, precisamente apuntó a capitalizar esta incertidumbre que produjo un proceso electoral desafectado de la puja nacional, además de aprovechar el efecto sorpresa e indecisión que suele tener una tendencia a inclinarse de manera importante a último momento por el oficialismo. Precisamente esta movida es uno de los largos lamentos del radicalismo chubutense que ya es consciente del fuerte condicionante que significa el adelantamiento en términos de acortamiento de la campaña proselitista y aprovechamiento al máximo por parte de los principales contrincantes de la fuerte indecisión pública. Como si fuera poco la jugada ´a menos´ que se evidenciaría en el resto del peronismo hace especular sobre alternativas de acuerdo tras las PASO que permitan asegurar un triunfo oficial con sumatoria de voluntades.


De allí que los discursos en Chubut hayan sido tan innocuos, el uso de redes sociales relativamente escaso, y el habitual uso de clientelismo, reducido.


A la espera de las definiciones de base, el mes que viene será el de las decisiones, y en ese marco, el de captar precisamente el amplio arco de indecisos que quedan volantes.


En general, dice la socióloga Ana Montero “el discurso político se caracteriza por dirigirse al mismo tiempo a un destinatario positivo, adherente, con quien se comparte una creencia presupuesta y a quien se le dirigen actos de habla de refuerzo de esa creencia, a un destinatario negativo cuya creencia es la inversa a la propia y a quien se le dirigen actos de habla con función polémica, y a un tercer destinatario, indeciso, cuya creencia se encuentra suspendida y al que se busca persuadir. El discurso político es un artefacto a la vez epidíctico, polémico y persuasivo”.

¿El indeciso, elector oficial?

Suele decirse también que la duda, más que la certeza y la convicción, es el elemento constitutivo de nuestras (contra)democracias, en las que la legitimidad convive con la desconfianza hacia la política. Los ciudadanos expresan permanentemente esa desconfianza en los sondeos, en la calle, en los medios. Pero ¿qué sucede cuando el que acoge la perspectiva de la duda y la desconfianza es el propio gobierno desde el discurso político, como propone Cambiemos? En primer lugar, esta operación permite sellar un tipo particular de pacto entre representantes y representados: un pacto fundado en la duda y en la incertidumbre, pero lazo representativo al fin. En segundo lugar, esta modalidad incide sobre la imagen del gobierno, que se figura de este modo como capaz de gestionar la incertidumbre, de lidiar con errores y cambios de rumbo. Se trata de la construcción de un ethos gerencial que se manifiesta, entre otros aspectos, en el reconocimiento de errores y en la propensión a ´escuchar a la gente´, a incorporar el punto de vista de la incertidumbre, a acoger el conflicto, la desconfianza y la crítica (aunque, ciertamente, de forma ´controlada´) mediante la escenificación de la voz del sentido común.

Una especulación peligrosa

Para gran parte de asesores y simplificadores, la conducta tipificada de las masas se convierte en certeza. Por ejemplo, la figura del indeciso se supone despolitizada, en la medida en que no manifiesta una adhesión explicita a ninguna ideología u opción política disponible. Es por eso que es identificado con la “gente común”: son aquellos que no se interesan por la política, que no leen encuestas ni ven programas políticos y que deciden su voto a último momento. Así lo expresa el asesor por excelencia, Jaime Durán Barba en su libro “La política en el siglo XXI´: “Hay una relación directa entre el interés por la política y la firmeza del voto. Mientras más decididos están, más se interesan por las encuestas, los más indecisos no las leen. […] aproximadamente el 20% de la población decide su voto en el momento de votar. No han meditado tres días, se han dedicado a cualquier otra cosa y en general improvisan un voto”.


El problema para el “oficialismo” de Cambiemos, es que más del 70% de su organización política federal decidió separar sus elecciones, y 17 sobre 24 provincias juegan su propio juego. En ese marco, todo el andamiaje pensado para manejar el grueso de la tendencia se compartimentó. Y la misma lógica por la captación del voto indeciso por decantación que terminaría recalando en el oficialismo, lo irá haciendo pero en los ´oficialismo´ provinciales, muchos de los cuáles no coinciden con el sello Cambiemos, como en el caso de Chubut.


En la práctica, las elecciones en Río Negro por ejemplo podrían ser un espejo de las de Neuquén. Y lo más que espera el gobierno nacional que por lo menos no sea un batacazo K, ya que se vería ya sin chances.


En todos los casos, esta simplificación de gestionar la ´indecisión´ tan a la ligera, tendría un alto costo en la tendencia nacional que surgirá quiérase o no, de las definiciones de las provincias.

La mitología del ´indeciso´

Daniel Eskibel, fundador de Maquiavelo & Freud, referencia mundial en español en psicología política, afirma que los indecisos, lo que se dice indecisos, en realidad, no existen. “Muchos periodistas, políticos y comandos de campaña abusan del concepto de ‘indecisos’. Es así que construyen una figura que de tan simplificada termina siendo su propia caricatura. O peor aún: termina siendo un término que nada significa. Las cosas se complican bastante cuando las campañas electorales centran sus baterías en esos míticos indecisos”, dice y se pregunta “¿Cómo tener un buen resultado electoral cuando se pretende conquistar un espacio vacío, un conjunto lleno de nada? Pues es imposible, claro está”, sentencia.


Es que esa persona así caracterizada es en realidad otra. Para Eskibel “Casi siempre es una de las siguientes 3 personas: alguien que no quiere decir a quién va a votar; alguien que siente una simpatía primaria hacia un candidato, simpatía que aún ni siquiera es plenamente consciente para ese votante; o alguien que sabe perfectamente a quiénes no va a votar. Y es este último caso el que proporciona una regla simple para operar en esos contextos donde dicen que hay muchos ‘indecisos’”, afirma.

¿Qué hacer?

Lo que propone el experto es estudiar los rechazos de los llamados indecisos, y partir de la base de que “su voto se va a decantar en función de lo que no quieren, de lo que rechazan. Se trata entonces de trabajar en base a las certezas de los indecisos. Y la principal de ellas es que saben a quién no votarían en ningún caso”. No en vano, el argumento generalizado en Chubut de los tres principales candidatos que comparten ciudadanía comodorense, ha sido también tomar distancia de la gestión nacional. Este es el principal dato tal vez que ayuda a entender que la tendencia en Patagonia, definitivamente va a ir en contra de la postergación que ha sentido y comprobado en los últimos tres años la ciudadanía sureña y que no quiere más (mal que le pese a los representantes del sello en territorio), realidad inmediata sobre lo que se centrará el rechazo, que es casi como decir, hacia donde decantará el respaldo, no? Habrá que ver…

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