Marruecos puede ser el despegue definitivo de Paulo Dybala como figura de la SelecciónDeportes 

Marruecos puede ser el despegue definitivo de Paulo Dybala como figura de la Selección

Entre los ocho futbolistas que no actuaron en Madrid ante Venezuela y lo harán este martes ante Marruecos, hay uno que jugará un partido especial. Paulo Dybala es, por lejos, el que mayores expectativas había generado de todos estos futbolistas al momento de su aparición. Sin embargo su carrera ascendente, esa que lo llevó a la Juventus y a codearse fecha a fecha con Cristiano Ronaldo, no tuvo correlato en la Selección.

A los 25 años, el joven de Laguna Larga es una figura consolidada en el fútbol europeo. Y aunque en este momento resignó la titularidad, la Juventus cuenta con él para retener el Scudetto y para avanzar en la Champions League, donde la esperan los jóvenes del Ajax. Pero no sólo eso: Dybala es una de las caras de la empresa Adidas, la que viste a la Juve y también a la Selección. Su cara de nene y sus ojos claros aparecen en cada campaña de la marca, que lo eligió -junto a Messi, claro, como modelo de la camiseta que acaba de presentar en el Wanda Metropolitano.

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Pero en la cancha, vestido de celeste y blanco, el zurdo no pudo ratificar lo que se esperaba y se espera de él. Debutó bajo la conducción de Gerardo Martino (1-0 a Paraguay, el 13 de octubre de 2015, cuando reemplazó a Tevez a los 74) y nunca pudo afirmarse en el once inicial. Participó en ocho partidos en esas Eliminatorias, en cuatro de ellos fue titular, no marcó goles y hasta fue expulsado una vez, por doble amarilla, frente a Uruguay en Mendoza.

Con Jorge Sampaoli estuvo presente en cuatro amistosos, sin goles y sin completar los 90 minutos en ningún caso. Ya en el Mundial jugó apenas 22 minutos ante Croacia, el día del 0-3. Scaloni también cuenta con él: formó parte de las cuatro convocatorias, jugó cinco partidos, anotó por fin su primer gol con la Selección (ante México) y es fija para la Copa América.

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Lo que está en discusión no es su calidad, sino las dificultades para conectarse con Messi cuando el rosarino está y para tomar la posta cuando no. Y algo más: su posición en la cancha, el lugar en el que mejor rinde, alcanzaría para ser tema central en un simposio de entrenadores. Fue probado detrás del 9 en un 4-2-3-1, de atacante por derecha (de eso jugará hoy), de enganche y de punta-punta. Y se sigue debiendo una actuación deslumbrante.

Para colmo, quedó ese duelo dialéctico con el propio Messi. Fue cuando Dybala dijo que “es un poco difícil jugar con Leo”. La respuesta del capitán, que salió a evitar toda polémica al admitir que uno en Italia y otro en España “buscaban los mismos espacios”, pareció bajarle el telón al desencuentro. “Lo hablamos y la charla duró un segundo”, dijo. Si quedaron resquemores, sólo lo saben ellos.

Paulo Dybala, en el banco de la Selección ante Venezuela, en el Wanda Metropolitano. (Maxi Failla)

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Lo cierto es que hoy, en Tanger, estará Dybala y no Messi. El público marroquí lo eligió como foco de atracción al conocer las ausencias de Leo, Di María, Higuaín y Agüero. Camisetas con su apellido se ofrecen en las tiendas del mercado del centro viejo de la ciudad.

Habrá que ver si La Joya, a quien una parte de la prensa española incluyó días pasados entre los deseos de Diego Simeone para la renovación de su Atlético, explota finalmente en la Selección. En Madrid, resignado a no entrar ante los venezolanos, hasta firmó algún autógrafo al pasar en pleno partido. Necesita una actuación rutilante. Tanto, como la Selección necesita de su fútbol.

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