Tejidos otoñalesSociedad 

Tejidos otoñales





EN CHUBUT, LA PULSEADA POLÍTICA ES FLOJITA. EL OFICIALISMO ATAJA MÁS CONFLICTOS INTERNOS, QUE DEBATES OPOSITORES. PARTE DEL BLOQUE PROPIO EN PIE DE GUERRA. ARCIONI CONCENTRA SU ENERGÍA EN LOS ACUERDOS GREMIALES. MACRI TAMBIÉN APURÓ UN NUEVO ENTENDIMIENTO CON LOS SINDICATOS POR MILLONARIOS RECURSOS A LAS OBRAS SOCIALES

Por Trivia Demir

Entrados al mes de los pasteles y ocres con iguales perspectivas bucólicas y escaso ardor político, la semana culmina con debates de poca monta tirados casi por elevación, que se evidencia en sus principales (o únicas) frases de la semana.


El radicalismo hizo hincapié en señalar ´lo que falta hacer´. En esa línea y comenzadas las clases sin sobresaltos de acuerdos gremiales, el candidato de Cambiemos, Gustavo Menna, reflexionó en tono campaña: “En Chubut hay serios problemas de infraestructura”.


Por su parte, en línea con su búsqueda de continuidad, el gobernador Mariano Arcioni por Chubut al Frente estampó su máxima: “El Estado tiene que estar presente para acompañar, ayudar y seguir trabajando durante todos los días, que no quede solo en discursos”.


El que buscó frontonear un poco pero después se llamó a silencio por casi siete días fue Gustavo Mac Karthy (Frente Patriótico) cuestionando al candidato oficialista: “Durante un año y medio fue funcional y cómplice del Gobierno nacional”. Y el que llevó el tono al límite fue Carlos Linares (Frente Patriótico) quien calificó a Arcioni de “negador serial”.

Desparramo en el gallinero

El ruido mayor que se empezó a dar se podría decir que es el de la Honorable Legislatura del Chubut, y precisamente de la mano del bloque oficialista donde la vieja tropa dasnevista fundamentalmente va por recuperar ´su lugar en el mundo´ de la política chubutense a pura presión. En la última sesión le habilitaron a la oposición el quórum e incluso casi escindieron el bloque en el tratamiento de los nombramientos para el Tribunal de Cuentas, con lo que todo indica que se la harán lo más difícil posible a Arcioni, si no se cumplen algunas exigencias vinculadas a las aspiraciones personales. El diputado y exministro, Jerónimo García -por ejemplo- solo aceptaría un cargo como director del Banco del Chubut. Mientras que su compañero y exintendente de Pirámides, Alejandro Albaini, está convencido que debería ser uno de los dos nombres que en octubre se promuevan como candidato a diputado nacional. El diputado oficialista Roddy Ingram dejó en claro que no iba a respaldar ´ese capricho´ de García de nombrar una candidata propia en el TCP, y se retiró de la Legislatura junto a Adrián López, Cristina De Luca, Zulema Andén y Alejandra Johnson Táccari. Así las cosas, esta situación terminó de fracturar las relaciones entre Jerónimo García y el gobernador Mariano Arcioni y todo apuntaría a que en el corto plazo buscarán correrlo de la presidencia. Habida cuenta que lo que queda por decidir de importancia antes de las definiciones electorales de junio para el oficialismo no es de gran envergadura como para atesorar ´fidelidades´ infieles.

La pata más importante

Para Chubut al Frente es más importante consolidar otro tipo de alianzas que con lo que queda de la vieja escuadra del extinto gobernador, dicen en pasillos. Y si hay un sector clave al que se abocaron es al gremial. De hecho, la gestión de Arcioni logró lo que casi nunca podía espadeando poder el dasnevismo, y fue cerrar acuerdo paritario con la mayoría de los gremios estatales: Docentes, Auxiliares y Administración Central. En todos los casos los aumentos concedidos van entre el 24 y 30 por ciento e incluyen revisión o cláusula gatillo en el segundo semestre. Todo por supuesto a implementarse post elecciones. Además, este viernes cerró un acuerdo “histórico” con Policía del 24 por ciento, que si bien no tiene representación sindical, cuentan con el Consejo de Bienestar Policial que llegó a un acuerdo con el Ejecutivo. En tanto, los trabajadores de la Salud están en negociaciones, y la paritaria continuará la próxima semana, con amplias posibilidades de avanzar en acuerdo. Y si bien hay un sector de Auxiliares de Comodoro Rivadavia con medidas de fuerza porque resisten el acuerdo firmado por ATE, a la larga, también terminarán alcanzando algún entendimiento. Este es un gran logro de una gestión del escribano que puede mostrar baja conflictividad y disposición para sumar voluntades y simpatías. Y mucho mérito hay en ello del ministro Coordinador, Marcial Paz que tiene amplia experiencia en los temas de fondo a tratar con las bases.


Por otra parte, el vínculo del gobierno de Chubut con los gremios del sector privado es bastante sólido, ya que la mayoría de los denominados gremios ´grandes´ apoyan (por lo menos desde el discurso) el frente electoral que lleva a Arcioni como candidato, por caso Petroleros, Comercio, Luz y Fuerza, UOCRA del Valle y Puerto Madryn, y varios gremios de menor representatividad también.


En la otra orilla, bien identificados están Camioneros y los muchachos de la CGT que representa el líder vitalicio, Luis Núñez que mantienen su proclama del lado del PJ ortodoxo.


Con este esquema, está claro que Arcioni puede por lo menos en la teoría, anotarse acuerdos que le suponen ya una ventaja electoral importante. Pero como las lealtades gremiales solo se miden después de las urnas, habrá que esperar para ver en los hechos a donde se encamina el presunto apoyo de los sectores trabajadores. Un dato no menor es por ejemplo que pese a los presuntos acuerdos, muy pocos referentes movilizaron gente en la apertura de sesiones el pasado 1 de marzo.

Los tiempos del acuerdismo

Hoy la poca militancia concreta que pervive después de todo es la sectorial, acaparada por sellos sindicales no siempre representativos, pero que resultan las columnas vertebrales de los principales acuerdos políticos. Y en épocas de tanto desparramo e incertidumbre electoral, el acuerdo es la moneda más corriente y segura tanto para los candidatos, como para los gremios.


Tanto es así que Nación apuró esta misma semana un acuerdo importantísimo que presuntamente le asegurará tiempos de mayor tranquilidad a sabiendas que lo que entra en juego es lo que más le importa tal vez a los sindicatos, que son los recursos de las obras sociales. El acuerdo al que apunta Cambiemos se plasmará en un decreto y una resolución que destrabarán desembolsos prometidos desde 2016 y hasta ahora retenidos, y sumará otros recursos como los de un juicio que el Estado le ganó a la prepaga OSDE.


Así las cosas, el Gobierno Nacional ya acordó con la CGT el pago de casi 14.000 millones de pesos para las obras sociales sindicales y comprometió otros 18 mil millones de pesos para la próxima década en compensación por una deuda arrastrada desde hace años y a cambio de una conflictividad administrada y de baja intensidad hasta las elecciones. El entendimiento se terminó de cerrar el jueves por la mañana, horas antes de que la central anunciara una movilización conjunta con sectores opositores para el 4 de abril, y quedará plasmado en un decreto y una resolución que apuntalarán las finanzas de las entidades de salud de los gremios, golpeadas por la crisis económica y por una distribución discrecional de los recursos por parte del Ejecutivo.

Condiciones anti-paros

El desembolso no será inmediato y tendrá tres fuentes centrales de financiamiento: por un lado destrabará $4.500 millones que permanecían inmovilizados desde la firma de un DNU en 2016 y que tenía como fin programas de asistencia y emergencia para las obras sociales; además incorporará $4.235 millones de un acuerdo extrajudicial que el Gobierno alcanzó en 2017 con la prepaga OSDE, y otros 3.100 millones de pesos correspondientes a los intereses de un bono que había suscripto la administración de Mauricio Macri a favor de las entidades de salud. Entre esos tres ítems y los intereses del propio sistema el monto total del acuerdo alcanzará al menos 13.712 millones de pesos. A ese valor se le sumarán las 120 cuotas mensuales (de las que ya fueron pagadas 13) de 150 millones de pesos que OSDE comprometió para complementar su acuerdo extrajudicial con la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), que para 2027 habrán totalizado 18 mil millones de pesos más intereses.


El mismo acuerdo prevé una suba de los pagos que el PAMI destina por la atención de los afiliados jubilados que optan por quedarse en sus obras sociales de origen. La mayor prestadora pasará de pagar un global de 67 millones de pesos mensuales con ese fin a un monto cercano a los $120 millones, en tanto que la propia SSS incrementará los recursos que utiliza para complementar la cápita de unos 350 mil jubilados que forman parte de este esquema.


El decreto reúne varios de los reclamos que sostuvo la CGT en los últimos años y que Macri en campaña electoral había prometido a atender apenas asumiera el poder, para diferenciarse de la política de los Kirchner de retener indefinidamente los pagos. En la CGT alegaron que el convenio devuelve a los gremios parte de la deuda que el Gobierno mantiene con sus prestadoras de salud, y punto.


Las gestiones estuvieron a cargo del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, junto a su jefe de Gabinete, Ignacio Pérez Riba. Además de Lingeri participó por la CGT uno de los cosecretarios generales, Héctor Daer, y exsuperintendente de Servicios de Salud Luis Scervino, técnico principal de las obras sociales antes y después de ese cargo. También fueron involucrados técnicos de la Jefatura de Gabinete nacional y tuvo un papel secundario el actual superintendente de Salud, Sebastián Neuspiller, médico y exfutbolista, quien como deportista se hizo amigo de Mauricio Macri. Y todo terminó mejor de lo que se suponía. Habrá que ver…

Fuentes: NA, AF, propias

Articulos relacionados